Te la canté, Gordo, te la canté.
Estábamos haciendo pasar por la manga unos novillos medios chúcaros, y el Gordo encarnizado, chumbando la hacienda.
-Juera gordo, sali de´áhi que te vas a ligar una patada – le decía Bala – salí de´áhi que te van a estropear – pero el Gordo encarnizado nomás...
En una de esas, un novillo le acomodó una patada que lo hizo recular como tres metros...
- te la canté Gordo...te la canté.
El Tiburcio.
Para consuelo de Bala, mi padre le consiguió un reemplazante: el “Tiburcio”.
Un día estábamos trabajando con hacienda en el corral. Lo hacíamos “de a pie”, despacio, porque era hacienda cruza, medio arisca.
El Bala andaba por el campo, y los cuzcos quedaron en “las casas”. En el corral la peonada era bastante numerosa: mi padre, mi hermano y el hijo, mis dos hijos y yo, y por supuesto “el gordo” y “el Tiburcio”.
Entre los gurises que eran chicos, la hacienda arisca y los dos cuzcos que no hacian caso, la cosa estaba medio complicada.
En un momento, para “correr” los perros, agarro un palo y se los tiro, como para asustarlos, - “fuera” – les grito, con tal mala suerte el palo girando en el aire, le dió justo en la nuca al Tiburcio, que quedó patas pa´arriba.
Se arrimaron los gurises, y uno pregunta:
-que pasó?
-...lo pateó un novillo – apuré la respuesta.
-No – dice Juan, mi hijo menor – si le pegaste un palo.
-No,...lo pateó un novillo- le dije con autoridad.
Yo me quería morir... Pensé que lo había matado, y no sabia cual era la explicación que le pudiera dar a Bala cuando llegara.
El pibe mío se fue para la casa, donde estaban haciendo el asado, y llegó con la noticia:
-Al Tiburcio lo pateó en novillo...aunque de verdad le pagaron un palo.
Menos mal que al rato el perro reaccionó, y a Juan mío lo convencieron que no le dijera nada a Bala, porque “se va a poner triste”.
No pasó nada, pero Juan a cada rato le decía a la madre:
-¿le digo o no le digo?
...es que para Juan, Bala era su mejor amigo...
Ya están enterados de todo.
El bala era un fumador empedernido. A la larga, lo tuve que llevar a operar “al clínicas”.
Cuando llegamos a Buenos Aires pasamos por lo de mi padre, que ya “estaba retirado”. Apenas se saludaron, mi padre pregunta.
- Que tal Bala…¿y los perrros?
- Quedaron con los Macrino (unos vecinos)...pero....ya están enterados de todo...