Malas langostas.
Esta nota oficial iba acompañada por un Memorándum confidencial, con un resumen de las razones expresadas "a la voz detalladamente" a Gil, a que se aludía en aquella.
El gobierno paraguayo dio a conocer ese documento en época posterior, cuando se produjo ruptura de relaciones entre Rosas y Carlos Antonio López. Su texto era :
1. Que en las presentes circunstancias era imposible al Gobierno de Buenos Aires reconocer la independencia de la República del Paraguay, por cuanto aunque es Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, era preciso convocar a los demás pueblos confederados para ese reconocimiento, lo que las circunstancias no permiten.
2. Que es preciso que el Paraguay medite mucho sobre el particular porque le atraería muchos perjuicios; y que era preciso convenir sobre algún pie sólido.
S. Que el Gobierno de Buenos Aires daría licencia a los extranjeros y montevideanos para comerciar con el Paraguay, pero bajo algún convenio, y con pabellón argentino, porque el Río de la Plata y del Paraná le pertenece a Buenos Aires de hecho y de derecho de costa a costa.
4. Que el Brasil se habría de apresurar a reconocer la independencia de la República en razón de tener iguales producciones, y porque reconocida también por Buenos Aires se equilibrarían los derechos de introducción que paga el Brasil.
5. Que el Brasil era capaz de perjudicar al Paraguay, fomentando hasta la correría de los indios con armas.
6. Que reconocida la independencia del Paraguay, se llenaría de Ministros y Cónsules extranjeros, que procurarían envolverlo en cizaña, como acontecía con Buenos Aires, y hasta conquistarlo, si pudiesen.
7. Que por el contrario incorporándose a la Confederación, formaría una grande nación que impondría respeto a los extranjeros: que la Confederación era muy buena, y que el Gobierno de Buenos Aires no se metía con los Gobiernos de las Provincias Confederadas; que cada una vivía según sus constituciones y sus leyes.
8. Que él no reconocía ni desconocía la independencia de la República, que hacía votos por su felicidad, y para que Dios lo conserve sin admitir extranjeros, que son malas langostas; que su felicidad consistía en tener súbditos de una sola religión, cuando Buenos Aires tiene la desgracia de verse lleno de templos protestantes, grande daño que hicieron los anteriores salvajes unitarios, haciendo tratados con ingleses, y que ahora no se podía remediar.
9. Que a los extranjeros establecidos en el país no se les puede decir nada, ni hacerles cosa alguna, cuando luego reclaman los Ministros o Cónsules de su nación, de suerte que quieren gozar de mayores ventajas y prerrogativas que los nacionales.
10. Que los unitarios y el general Rivera intentan invadir el Paraguay por el interés de 6.000.000 de pesos fuertes que contaban existentes en cobre, y de levantar tropas para conquistar las provincias.
Brasil (1943).
con los territorios anexados
luego de la Guerra del Paraguay.
La perspectiva histórica.
"El Paraguayo Independiente", al publicarlo en la polémica de 1845 con La Gaceta Mercantil, diría enfáticamente: "Ese documento original y de la edad gótica, es hijo de una profunda decepción: quien le dictó se engañó completamente en el juicio, que hizo del grado de inteligencia del Gobierno Paraguayo. Nuestros lectores que lo avalúen".
Sus lectores habrán dado la razón a Carlos Antonio López cuando les sometía su disidencia con Rosas, pero ahora la perspectiva histórica nos permite mirar las cosas de otro modo. ¿No es evidente que Paraguay debió meditar antes de independizarse? ¿Que esa independencia fue un elemento de intrigas para el Brasil? ¿Que este no sólo compitió con Paraguay en el mercado argentino, sino que además le arrebataría territorios de yerba? ¿Que los agentes extranjeros anarquizaban a los nuevos Estados americanos, y al cabo lograrían dominarlos? ¿Que la integración del Paraguay en una gran Confederación Argentina habría impuesto respeto a las potencias que mediatizaron la soberanía hispano americana en general, y habría redundado tanto en beneficio del Paraguay corno de la Argentina? ¿Que la unidad religiosa de un pueblo es preferible a su división? ¿Que los tratados liberalísimos con las potencias imperialistas eran entonces más peligrosos que hoy, con todo lo malos que estos son todavía? Un argumento que Rosas no empleó contra la independencia paraguaya, porque a él no se lo ofrecía la historia, es lo que sabemos después de 1865, tras al Guerra de la Triple Alianza; con ella el desdichado país ganó la libertad de ser aplastado por sus hermanos y vecinos, unidos en coalición a la que Argentina no habría podido sumarse de no haber mediado aquella solemne declaración, y que sin la Argentina no habría podido triunfar.
Fuentes:
- Irazusta, Julio. Vida política de Juan Manuel de Rosas.t.IV.p.341-350
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
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