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Pagina dedicada a la verdad histórica, el conocimiento y el bienestar general...y que naides se crea ofendido. La verdad siempre vence “Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias” (Juan Manuel de Rosas. 1857) | Buscar en esta web: |
![]() Martín Fierro Juan Carlos Castagnino |
Hay hombres que de su cencia tienen la cabeza llena, hay sabios de todas menas, más digo sin ser muy ducho es mejor que aprender mucho el aprender cosas buenas. Es la memoria un gran don cualidad muy meritoria y aquellos que en esta historia sospechen que les doy palo sepan que olvidar lo malo también es tener memoria. Mas naides se crea ofendido pues a ninguno incomodo y si opino de este modo, por encontrarlo oportuno, no es para mal de ninguno sino para bien de todos. José Hernández - Martín Fierro ( Ver poema completo ) |
LA HISTORIA
De punta y hacha
(Roberto Rimoldi Fraga)
Mi Patria tiene un nombre,
que es la Argentina,
no olviden que es la Argentina.
Y una cruz en el cielo,
que la ilumina,
recuerden que la ilumina.
Tierra de campo abierto,
sol en la frente,
no olviden, sol en la frente.
Por ahí piensan distinto,
su misma gente,
son libres, su misma gente.
Mas si un gringo se atreve,
todos presentes,
somos de sangre caliente.
Soy surero señores
y ese es mi orgullo,
declaro que ese es mi orgullo.
Con algo de chingolo,
bagual y yuyo,
chingolo bagual y yuyo
Mi nombre poco importa
soy guitarrero,
sin lujo soy guitarrero
Y el sur me tiembla el alma,
guitarra y cuero,
el alma guitarra y cuero.
Mas si un gringo se atreve,
todos presentes,
somos de sangre caliente.
La vocación por los estudios históricos es la primera en presentarse en los pueblos que luchan por su libertad. Prioridad que no es casual, pues las naciones beben en su propia historia los fundamentos de su derrotero. “La historia es una noble instructora – ha escrito Savigny – y sólo a través de ella puede mantenerse vivo el contacto con la vida primitiva del pueblo. La pérdida de esta conexión despojaría al país de la mejor parte de su vida espiritual”.
Este patriotismo de los grandes períodos emancipadores – tal el caso actual de la Argentina – no nace de conciencias aisladas, sino que es el fruto de toda una generación, aunque sus miembros se ignoren, y cuya obra, a su vez, es el efecto de un estado multitudinario de la conciencia misma de la colectividad.
El estudio sistemático y crítico de al historia no es más que uno de los síntomas de este esclarecimiento y unificación de la vida nacional, conciente de sí misma, que aventa en los estratos profundos y anónimos del pueblo.
(Hernández Arregui, Juan José - La formación de la conciencia Nacional. p.41. Peña Lillo. Ediciones Continente. Bs.As. 2004)
Una de las formas ocultamiento de la verdad histórica de que abusan nuestros liberales, es la de escribir historia. Tenemos cientos de textos, de manuales y tratados de historia, todos cortados sobre los mismos moldes académicos, que son escarnio y prevaricación de la Academia. Historias de pueblos ausentes, de falsas oposiciones y de escamoteo de los conflictos profundos; así se adormece la conciencia de los argentinos en la certeza de que carecen de un propio e inconfundible destino universal. Magisterio de rótulos arbitrarios que fía su eficiencia al fenómeno mecánico de la repetición: gobiernos patrios, anarquía, tiranía, organización nacional. Y una gran síntesis: o civilización o barbarie. (García Mellid, Atilio.- “Proceso al liberalismo argentino”. p.10. Ediciones Theoría.1964)
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