La efingie
Bartolome Mitre
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Como sabemos, Mitre participó "tangencialmente" en Caseros:
“Vive en Entre Ríos un anciano coronel Espíndola, a quien en otro tiempo le oí decir que en Caseros encontró al comandante Mitre, con su batería, detrás de un monte y que habiéndole preguntado por lo que allí hacia, Mitre le contestó: Estoy economizando sangre” (Alfredo F. de Urquiza. “Campañas de Urquiza. Rectificaciones y ratificaciones históricas. Buenos Aires. 1924) (AGMK.PLA.p.301)
La "sangre que ahorraba" Mitre en Caseros, talvez fuera "la misma que derramaría" para aplastar a los federales del interior luego de Pavón, talvez convencido por Sarmiento, que aconsejaba a Mitre "... No trate de economizar sangre de gauchos... Es lo único que tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".(Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional" 3/2/1857)
Desde “La Patria”, José Hernández publica varios artículos referidos a Mitre: “De presidente a revolucionario, de revolucionario a pirata”; “Males sobre males”; “Los dos fundadores de la nacionalidad argentina”; “La administración Mitre”. En este último describe: "Ahogó en sangre las resistencias de la Patria, para prepararse el camino de la Alianza, que debía dar por resultado la devastación del Paraguay". (...)
“En esta sección americana, Mitre ha sido un cometa de sangre, un flagelo devastador, un elemento de corrupción y de desquicio y dan testimonio de su existencia los huérfanos, las viudas y los inválidos."
Mitre como historiador, en principio ignoró el período Rosista, pero ante la sugerencia de Adolfo Saldias de historiar ese período, Mitre lo incentiva.
Investigador tenaz, Saldías comienza como liberal su investigación sobre Rosas, pero termina como rosista, y cuando publica su “Historia de la Confederación Argentina”, orgulloso, le envía a su maestro Mitre un ejemplar.
Lejos de felicitar a su discípulo, Mitre se agarra un berrinche y le reprocha el escribir la historias “sin respetar los nobles odios”, a lo que Saldías le replica que lo hizo “en honor a la verdad histórica”.
Mitre, que luego contribuyera literariamente a denostar a Rosas, guardaba sin embargo en su escritorio, una efigie del Restaurador.
Efectivamente así fue; relata el Dr. Farini que visitó como médico al hijo de Mitre. En un momento dado, Bartolomé lo invitó a pasar a conversar a la sala, y en lugar privilegiado, Farini descubrió una miniatura de Juan Manuel de Rosas.
Extrañado el Dr. Farini de que Mitre, antirosista acérrimo, tuviera una miniatura de Rosas, le pidió explicación:
- ¿Y esta miniatura?
- Don Juan Manuel – dijo Mitre - ¿le extraña?
- No es para menos – sin salir de su asombro - ¡ Un retrato de Rosas en su casa ?
- ¿No sabe Usted que yo le debo la vida a don Juan Manuel?
- ¿Cómo? – preguntó Farini.
- Le explicaré – dijo Mitre – cuando yo era chico y vivía en al estancia de Gervasio Rosas, a cuyo lado me crié, cierta vez éste me envió a una estancia vecina ubicada en la margen opuesta del Salado. Había llovido bastante y el río estaba algo crecido. Yo no era baqueano en los pasos y buscaba el más aparente para vadearlo, y ya iba a intentarlo por donde mejor me pareció, cuando surgió de improviso un jinete muy apuesto y muy bien aperado que me gritó:
- Chiquilín ¿que vas a hacer?
- Voy a pasar el río, Señor.
- Por ahí no, criatura, te vas a ahogar – y agregó imperativo, dando espuelas a su caballo - ¡Sígueme!
- Yo le obedecí – dice Mitre – y anduvimos silenciosamente varias cuadras costeando el río, hasta que en determinado paraje me dijo:
- Ese es el vado más seguro. Agarrate bien de las crines de tu caballo y andá tranquilo, pero fijate bien para no errarle en el regreso.
- Gracias señor, le respondí.
- ¿Y como te llamas? – me preguntó entonces el providencial personaje.
- Bartolomé Mitre, señor – le respondí.
- ¿De donde eres?
- De lo de don Gervasio Rosas, señor.
- Ahjá, Decile a Gervasio que dice su hermano Juan Manuel que no sea bárbaro, que no se envía a una criatura como vos a cruzar el Salado. ¡Y dale recuerdos míos!
- Con este antecedente, imagínese, mi querido Farini – terminó Mitre - que tengo razón para tener al efigie de Rosas en mi escritorio, debiendo advertirle que esa ha sido la única vez que he visto personalmente al terrible don Juan Manuel, contra quién debí escribir tanto después.
(Cesar Grass: “Rosas y Urquiza – Sus relaciones después de Caseros. Bs.As. 1948)
El noble arrepentido
Juan Bautista Alberdi
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Como sabemos, Mitre participó "tangencialmente" en Caseros:
Otro gran arrepentido fue el mismísimo Juan Bautista Alberdi, quien había compartido con al pluma contra Rosas durante más de veinte años, avivando el fuego que terminaría con el incendio de Caseros y las cenizas del Paraguay.
Rosas y Alberdi se reconcilian en Europa, cuando éste visita a Rosas en Southamptom. Sus pensamientos sobre Rosas quedan impresos en la correspondencia que mantuvo con Máximo Terrero, yerno del Restaurador, donde nos deja interesante semblanza sobre Juan Manuel, y en un rasgo de noble arrepentimiento exclama: “Yo combatí su gobierno. Lo recuerdo con disgusto”.
Alberdi termina por comprender la grande política de Rosas durante la Guerra del Paraguay, a la que se opone, manteniendo una agria polémica con Mitre, a quien acusa de traidor y le enrostra la participación en Caseros, contra su Patria, “…con la escarapela Oriental, como oficial Oriental, bajo la bandera oriental y alienado con los soldados de brasil..”
Sobre las consecuencias de Caseros y la política posterior, Alberdi deja algunas frases lapidarias:
“Para gobernar a la República Argentina vencida, sometida, enemiga, la alianza del Brasil era una parte esencial de la organización Mitre-Sarmiento; para dar a esa alianza de gobierno interior un pretexto internacional, la guerra al Estado Oriental y al Paraguay, viene a ser una necesidad de política interior; para justificar una guerra al mejor gobierno que haya tenido el Paraguay, era necesario encontrar abominables y monstruosos esos dos gobiernos; y López y Berro han sido víctimas de la lógica del crimen de sus adversarios”. (Juan Bautista Alberdi)
"En nombre de la libertad y con pretensiones de servirla, nuestros liberales, Mitre, Sarmiento y Cía., han establecido un despotismo turco en la historia, en la política abstracta, en la leyenda, en la biografía de los argentinos. Sobre la revolución de Mayo, sobre la guerra de la independencia, sobre sus batallas, sobre sus guerras ellos tienen un Alcorán, que es de ley aceptar, creer, profesar, so pena de excomunión por el crimen de barbarie y caudillaje” (Juan Bautista Alberdi. Escritos póstumos. Ensayos sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sudamérica. Buenos Aires. 1899)
Fuentes:
- Saldías Adolfo. Historia de la Confederación Argentina.
- Atilio García Mellid. Proceso al liberalismo argentino.
- Rosa, José María. La caída de Rosas
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
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Fuente: www.lagazeta.com.ar
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