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SECRETOS TRAICIONADOS
                          

Alimirante Canaris    
Jefe del contraespionaje alemñán    

Almirante Canaris


(01)
Un duelo mortal
(02) Fuentes.
(03) Artículos relacionados.


Un duelo mortal

Antes de la crisis de invierno, en la gran batalla de envolvimiento de Bryansk, los alemanes capturaron a mediados de octubre un puesto enemigo en el que encontraron documentos reveladores de que los soviéticos conocían, desde el 2 de agosto, decisiones del Alto Mando Alemán adoptadas la semana anterior.

Se trataba de un plan para que Guderian embistiera hacia Moscú desde el sudoeste. A eso se debía que el general Jeremenko hubiera levantado fortificaciones en esa zona y recibido grandes refuerzos.

Los captores alemanes de esos documentos estaban furiosos. ¿Dónde se encontraban quienes tan rápidamente hacían llegar secretos al enemigo? ¿Quiénes eran ellos que con tan mortífera eficacia causaban incalculables bajas de soldados alemanes?

Los documentos fueron entregados al almirante Canaris, jefe del servicio de contraespionaje. Esta dependencia tenía por misión: a) recibir todos los informes de los agregados militares alemanes en el extranjero y recabar datos sobre las fuerzas armadas enemigas; b) sabotear el esfuerzo bélico del enemigo y preparar acciones de comando; c) ejercer el contraespionaje para evitar que los espías enemigos obtuvieran secretos alemanes.

Por tercer vez (en el periodo de agosto a octubre de 1941), se le entregaron a Canaris documentos soviéticos reveladores de que la URSS estaba recibiendo importantísimos secretos alemanes. Y Canaris debe haberse burlado en su fuero interno, pues precisamente él era uno de los jefes del Movimiento de Infiltración que auxiliaba a la URSS. A sus cómplices les decía que la frustración de la victoria alemana “debe ser nuestro objetivo y propósito esencial”. Canaris escribía un diario, que en parte fue descubierto años después. Y algunos de sus íntimos revelaron muchas cosas cuando termino la guerra

Kart H. Absbagen escribió después de la guerra una biografía muy elogiosa de Canaris y dice: “Quienes gozaron de la confianza de Canaris reconocían que este sabía encerrarse en sí mismo como ningún otro ser”Muchos de sus subordinados “se habían hecho de él bien distinta de los que era Canaris. Tenía toda clase de motivos para ocultar ante los extraños su verdadera manera de pensar. Ya sabemos que Canaris fue de aquellos que no rechazaron desde un comienzo el nacionalsocialismo. Siempre rechazo la idea de encabezar él la acción públicamente. Era su hábito mental no aceptar los papeles principales. Se sentía servidor de una causa y dispuesto a trabajar por ella desde la sombra”

La ayuda que daba a los planes para derrocar a Hitler “no hicieron olvidar a Canaris la misión que se había marcado de ayudar a los perseguidos por el partido y por la Gestapo. En ese tiempo se había decidido que el Servicio Secreto auxiliara a los judíos y a otros perseguidos, tanto en su huida hacía el extranjero como en el salvamento de sus bienes”. (El Almirante Canaris. – Kart Absbagen)

Canaris pertenecía al contraespionaje desde la primera guerra mundial. Había tenido acceso a los archivos mucho antes de que Hitler llegara al poder y tuvo oportunidad de arreglar sus antecedentes en la forma que no despertara sospechas. Oficialmente descendía de familias que llevaban doscientos años de residir en Alemania, procedentes de antepasados que habían radicado en Italia, cerca del lago Gomo. No figuraba el hecho de que tenía antelados hebreos y de que en realidad le correspondía el nombre de Mosses Meyerbeer.

Con una buena hoja de servicios y con experiencia en el contraespionaje, el 1º de enero de 1935 asumió la jefatura del Servicio de Contraespionaje. Inmediatamente comenzó a participar en planes para derrocar a Hitler, y al empezar la guerra hizo llegar informes a los aliados acerca de la proyectada operación sobre Noruega, primero, y de la ofensiva sobre Francia y Bélgica, después.

Su acción se acentuó al iniciarse la invasión de la URSS, en 1941. Dos veces en agosto, y una tercera vez en octubre de ese año, se le entregaron documentos capturados en Rusia, reveladores de la filtración de secretos alemanes.

Naturalmente, Canaris hacía investigaciones, daba esperanzas y no descubría nada.

Por otra parte, a la Gestapo (Policía Secreta) también se le informo de las filtraciones descubiertas y se le encargó que por su lado hiciera investigaciones. El jefe de la gestapo era Himmler y el subjefe era Reinhard Heydrich.

Reinhard Heydrich     
Jefe 2° de la Gestapo     

Reinhard Heydrich

El biógrafo de Canaris dice que éste “temía Heydrich. Era un miedo corporal, instintivo. Desmesuradamente alto, con ojos de corte semimongólico y con una mirada fría escudriñadora, como la de una serpiente. Canaris siempre se sintió fascinado por la inteligencia extraordinaria de Heydrich, a quien definió una vez como la bestia más inteligente. En su Diario habla de él después de su primera entrevista oficial como de un fanático brutal con el cual será difícil colaborar en una forma abierta y confiada. Su temor hacía Heydrich no cesó nunca. Bastaba una llamada telefónica de la RSHA (dependencia de la Gestapo) para provocar la inquietud de Canaris."( El Almirante Canaris.-Karl F. Absbagen.)

Ocho años antes Canaris había hecho que su familia trabara amistad con la familia de Heydrich. Pero eso no modifico en nada la situación fundamental. Heydrich recelaba de Canaris. Lo escudriñaba con la mirada y algo le decía que Canaris era falso. Que mentía. Pero no tenía ninguna prueba.

En 1940, cuando se hacían investigaciones sobre la fuga de secretos relacionados con la ofensiva alemana sobre Francia y Bélgica, Heydrich ordeno a sus subordinados que no le dieran a Canaris ningún dato de las pistas que se seguían. Canaris lo llamaba con frecuencia para preguntarle si había averiguado algo. Quería, según afirmaba, una mutua cooperación.

En 1941, al descubrirse en Rusia las nuevas filtraciones de secretos alemanes, Heydrich hizo vigilar muy discretamente a Canaris. Sus recelos iban en aumento. Canaris tenía mucha sensibilidad y además un cómplice dentro de la Gestapo, o sea el general SS Arfhur Nebe, y se enteró de que le seguían los pasos. También por su parte Canaris hacía espiar a Heydrich para estar al tanto de lo que hacía..

Un duelo temible se había planteado entre Canaris y Heydrich. Era un duelo mortal.

El teniente coronel Schlabrendorff, cómplice de Canaris, dice: "Nosotros recibirnos información altamente secreta, lo cual nos permitió siempre adelantarnos a la Gestapo. Él oberqruppenfüehrer de la Gestapo, general Arfhur Nebe, nos dio también invaluable ayuda e información. Nebe, uno de los pocos hombres dentro de la SS que compartía nuestros puntos de vista políticos y éticos, había convertido la batalla contra Hitler en una empresa completamente suya. Bajo la máscara de un alto jefe de la SS encontramos un decidido y resuelto antinazi.
Los informes de Nebe, de lo que sucedía durante las sesiones de los mandos de la Gestapo, nos proporcionaban unos conocimientos invalorables y nos permitía evitar ciertos escollos.”
(La Oposición Bajo Hitler.-Tte. Cor. Fabián Von Schlabrendorff.)

Dr. Carl Friedrich Goerdeler    
Coordinador de los infiltrados    

Dr. Goerdeler

E! Movimiento de Infiltración no tenía muchos miembros, pero se hallaban colocados en sitios importantísimos. Su meta esencial era salvar al marxismo. Primero quisieron enganchar a Alemania con la URSS, como había empezado a hacerlo el Tratado de Rapallo, y cuando vieron que esto no era posible empezaron a enviar secretos a Moscú para que derrotara a las tropas alemanas.

Dicho movimiento permaneció siempre con este claro propósito. Sus miembros no cambiaron jamás de actitud, ni en los años en que Alemania iba de triunfo en triunfo, ni cuando la victoria estaba cerca, ni cuando era factible lograr una paz ventajosa. Ellos luchaban por el marxismo, según lo reiteró después de la guerra Rudolf Roessler, el intermediario entre la Infiltración radicada en Alemania y el Alto Mando soviético.

Es importante distinguir que además de la Infiltración había un pequeño grupo cambiante de descontentos que no simpatizaban con Hitler, o que creían en otra línea política menos audaz, o que ante las grandes dificultades perdían la moral. Estos hombres no eran propiamente infiltrados, aunque el movimiento de infiltración los cultivó y los utilizó ocasionalmente para sus fines.

Estos últimos buscaban categóricamente la derrota de Alemania como un medio para erigir un nuevo Régimen que fuera adicto a Moscú. Eso mismo había ocurrido en Rusia en 1916-1917, cuando los comunistas encabezados por Lenin, Trolzki, Stalin, Kamenev, Zinoviev, querían la derrota de Rusia en la primero guerra mundial para que sobreviniera el caos y pudiera luego surgir un régimen marxista.

Por eso la Infiltración que operaba en Alemania maniobró para que Hitler no lograra la paz con occidente; saboteó el esfuerzo bélico; transmitió secretos a fin de hacer fracasar la lucha en diversos frentes occidentales y, finalmente, desde que se inició la invasión de la URSS, desplegó un esfuerzo supremo para ayudar de mil modos al Ejército Rojo.

Los generales Hammerstein, ex jefe del ejército y Ludwig Beck, ex jefe del Estado Mayor General, nunca aportaron una idea ni movieron un dedo a favor de la lucha que su país realizaba, pero sí estuvieron siempre conspirando para provocar un cataclismo interno. Canaris, Schacht, Hassell, Oster y otros más quizá cientos eran de la misma condición.

De algunos no es posible precisar si eran realmente infiltrados o simplemente derrotistas, incapaces que no cumplían con su deber aunque habían hecho brillantes estudios y se habían distinguido en tiempos de paz.

Mariscal de Campo Walther Model    
"Um Mariscal de camo no se rinde nunca"    

Dr. Goerdeler

El 27 de noviembre, cuando estaba librándose la lucha por la captura de Moscú y se necesitaba urgentemente reponer las balas en el Ejército, el cuartelmaestre, general Eduard Wagner, dictaminaba que ya se había llegado al fin de los recursos en personal y material. Y eso no era cierto. El mariscal Keitel se esforzaba por demostrar lo contrario y en los meses siguientes lo logró plenamente. "Se calcula en medio millón –decía Keitel- el número de hombres que de un modo injustificado no prestaban servicio de armas en el frente. Esto hubiera representado doblar la fuerza combativa.

"La industria alemana de guerra -dice Hans Rumpf- estuvo sólo movilizada en forma incompleta hasta fines de 1941, sin lugar a duda. Solamente después de lo de Moscú se puso en marcha la movilización general. Unicamente a partir de 1942 el ministro de Armamento, Speer, racionalizó la industria alemana de guerra. Consiguió un aumentó de un tercio del potencial". (Lluvia de Fuego Sobre Alemania.-Hans Rumpf.)

¿Hasta qué grado los generales Wagner y Thomas habían descuidado una tarea tan escencial? Y la habían descuidado antes de la guerra y durante los dos primeros años de guerra. Pero. Wagner y Thomas se daban tiempo para conferenciar con Goerdeler y con Ludwig Beck, máximos coordinadores de los infiltrados, y para andar en chismorreos con los posibles descontentos.

Apenas iniciada la crisis ante Moscú (en diciembre de l94l) et diplomático Von Hassell parecía frotarse las manos polque los soviéticos contraatacaban. El día 21 anotó en su Diario: "Se acerca el momento". Esperaba que los sucesos fueran desfavorables a las tropas alemanas a fin de encontrar más partidarios para la conjura.

Con el pretexto de dar conferencias a las tropas, Von Hassell hizo un viaie a la costa de Francia. En realidad iba a entrevistarse con el mariscal Witzleben, comandante de las tropas alemanas que se hallaban en Francia y Bélgica. Hablaron de encabezar una rebelión. El mariscal Witzleben (conspirador categórico desde muchos años antes), estaba de acuerdo con él y atrajo al general Falkenhausen, jefe inmediato de las tropas alemanas en Bélgica.

Ni Witzleben ni Falkenhausen cuidaban como era debido la tarea de fortificar la costa y de prevenir la organización de sabotajes y guerrillas. Su atención no estaba puesta en lograr la victoria, sino en perfeccionar la nueva conjura que preparaban a fines de 1941.

Pero en esos días el mariscal Witzleben enfermó y tuvo que ser operado. Hitler lo sustituyó con el mariscal Von Rundstedt -el más antiguo de los generales- que no se prestaba a oír nada que fuera infidelidad. Von Hassell anotó en su Diario: "Por el momento tenemos que renunciar a emprender nada contra el Führer".

Von Manstein

Sin embargo, con cierta frecuencia se peca de ligereza al decir que "los generales traicionaron a Hitler “o que "los generales repudiaban a Hitler". La realidad es que la inmensa mayoría fueron fieles, incluyendo a los mejores, a los más preparados y a los más valerosos, como Von Bock, Von Rundstedt, Von Manstein, Model , Dietrich, Busch, Von Küchler, Dietl, Von Weischs, Líst, Strauss, Guderian, Hoth, Von Reichenau, Von Kleist, Kesserling, Richthofen, Student, Bittrich,Shorner, Manteufel, Jodl, Keitel y cientos más. Los conjurados eran minoría, pero causaron un daño enorme, dadas las posiciones que ocupaban.

No es posible evaluar con cifras de soldados alemanes muertos o de kilómetros de terreno perdido o conquistado, la ayuda que el Movimiento de lnfiltración prestó a la URSS en el primer año de guerra, pero fue gigantesca.

De diversos modos, desde la .retaguardia, se estaba apuñalando por la espalda a los doce ejércitos alemanes que combatían en Rusia para liquidar al comunismo.

Era la nueva arma del siglo XX. Era el arma de las tinieblas.

Nota aclaratoria:

Esto es historia documentada. La transcripción es textual, y no necesariamente implica aceptación, aprobación o coincidencia con lo expresado por cada uno de los autores o documentos transcriptos.
(Ver Nota aclaratoria)


Fuentes:

- Salvador Borrego. Infiltración Mundial, p.145.
- www.lagazeta.com.ar

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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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