Las dos historias
En 1841, Lamadrid se apodera de Mendoza y asume el gobierno. A juzgar por Zinny, ese gobierno fue un episodio idílico. Todo es júbilo y entusiasmo. Señoritas que arrojan flores al grito de vivan los libertadores y mueran los tiranos. Una de ellas preguntó a Lamadrid si es el Libertador. El responde que sí, y entonces ella coloca en sus sienes una corona de laureles, a lo
que el héroe llora “copiosamente”. Luego de esta emotiva descripción, añade Zinny que el gobierno del general Lamadrid duró sólo 19 días, de lo que pareciera lamentarse, y nada más. (Zinny, Historia de los gobernadores, t.IV. p.70))
Así escribieron la historia algunos hijos de unitarios. Veamos ahora que nos dice otro historiador, también hijo de unitarios:
“En el acto dio un bando ordenando la entrega de los bienes de todos los enemigos políticos, debiendo las personas que tuviesen a su cargo dichos intereses, presentarlos dentro de las 24 horas, so pena de perder a su turno todos sus bienes y ser castigadas , incurriendo en igual pena el que no delatare a los infractores...
“Ordena igualmente se levanten anotando a los federales o a los prófugos; establece minuciosamente registros en todas las casas y propiedades de los clasificados, so color de recoger el armamento oculto. La pena a los infractores era la de la época; confiscación de todos los bienes y servicio militar en los cuerpos de línea.
“En seguida ordena se incorporen al ejército todos los hombres de 15 años a
50, y estableciendo que el que no concurra será reputado enemigo, y, por ende, se
incluirá en los , con la respectiva confiscación de bienes, etc...
“Creó una especie de , bajo el nombre de tribunal militar. Su jurisdicción fue sencilla:
“Ese tribunal desplegó una actividad terrible; instalado en setiembre 6, el día 7 requiere copia de todo decreto o bando; se adjudica una guardia militar; organiza un cuadro de ayudantes; y a las pocas horas choca con el E. M., quien se resiste a su jurisdicción invasora. No había concluido el primer día de su instalación, y ya dictó dos sentencias, condenando a muerte a dos ciudadanos (Ciriaco Ortega y Juan Bautista Soria) y al día siguiente hace ejecutar a 7 más. (Francisco Quirós, José m. Garamullo, Francisco Urueña, José Arroyo, Felipe Ahumda, Lino Agüero y Jesé L. Funes)
“Ese mismo día 8, el tribunal se ocupó de hacer efectiva la confiscación de los bienes de los que no tuviesen patente limpia de unitarios, y asegura al ministro , y ordena hacer efectivas listas de contribuciones forzosas y recaer en todo federal. Añade que, .
“El ministro Villafañe señaló el día 12 de septiembre, a las 4, para que los oblaran las , permitiéndoles tan sólo entregar parte de su valor en caballos o efectos.
“Las confiscaciones llovieron como diluvio sobre toda persona rica: ni los curas escaparon. Asímismo Lamadrid no obtenía el dinero ni los artículos que necesitaba. El 14 de septiembre prorroga por otras 48 horas el término para pagar la primera contribución de guerra, y llena una segunda lista de , admitiendo animales en pago hasta la mitad de la cuota fijada.
Como casi todos los vecinos pudientes estuviesen prófugos, el tribunal militar se arrojó sobre sus señoras, y, sin respetar el sexo, hizo poner grillos a las damas más respetables de Mendoza, como a la señorita hija de don Agustín Videla.“
¿A qué seguir? Aquel tribunal marcial oía y resolvía sobre el tambor: a la menor denuncia, la
sentencia era: .
Otras veces, cuando eran muchos los acusados e influyentes los delatores, la sentencia era: .
Las sentencias de palos y azotes eran moneda corriente, y los sentenciados a muerte eran pasados por las armas en la plaza pública.
“No es de extrañar, pues, que con semejantes procedimientos, . Tal lo ha confesado medio siglo después el entonces ministro de Lamadrid, Villafañe, agregando: .
(Ernesto Quesada. Pacheco y la campaña de Cuyo, ps.216 a 226)
Ernesto Quesada justifica cada una de estas afirmaciones con referencias al archivo del general Pacheco, quien venció a Lamadrid y capturó toda la documentación de su efímero gobierno. Ella nos permite revivir instantes trágicos. En ningún momento de los veinte años de su gobierno Rosas pesó tanto sobre el pueblo de Buenos Aires como esta dictadura de veinte días sobre el pueblo de Mendoza.
Fuentes:
- Ezcurra Medrano. Las otras tablas de sangre. Edit. Haz. 1953
- Obras citadas
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
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