La confesión
Sarmiento opinará: “Estos soldados y oficiales carecieron diez años de abrigo, de techo y nunca murmuraron. Comieron sólo carne asada en escaso fuego y nunca murmuraron. Tenían por él, por Rosas, una afección profunda, una veneración que disimulaban apenas…¿Qué era Rosas, pues, para esos hombres? ¿O no son hombres esos seres? Reconocía así Sarmiento en esa gente las virtudes de las cuales él carecía.
El vencedor de Caseros se ensañará con “el batallón de Aquino”, fusilando y colgando de los árboles de Palermo a todos los sobrevivientes de batallón, incluidos oficiales y soldados, ofreciendo por varios días un espectáculo macabro que impresionó hasta visitantes de la ciudad y a los representantes extranjeros.
Testimonio
El general Cesar Díaz, jefe del ala izquierda del ejército de Urquiza, relata en sus memorias:
“Un bando del general en jefe había condenado a muerte al regimiento del coronel Aquino, y todos los individuos de este cuerpo que cayeron prisioneros fueron pasado por las armas. Se ejecutaban todos los días de a diez, de a veinte y más hombres juntos. Los cuerpos de la victimas quedaban insepultos, cuando no eran colgados en algunos de los árboles de la alameda que conduce a Palermo. Las gentes del pueblo que venían al cuartel general se veían a cada paso obligadas a cerrar los ojos para evitar la contemplación de los cadáveres desnudos y sangrientos que por todos lados se ofrecían a sus miradas; y la impresión de horror que experimentaban a la vista de tan repugnante espectáculo trocaba en tristes las halagüeñas esperanzas que el triunfo de las armas aliadas hacía nacer. Hablaba una mañana una persona que había venido a la ciudad a visitarme, cuando empezaron a sentirse muchas descargas sucesivas. La persona que me hablaba, sospechando la verdad del caso me preguntó “¿Que fuego es ese?” “Debe ser ejercicio”, respondí yo sencillamente, que tal me había parecido; Pero una persona que sobrevino en ese instante y que oyó mis últimas palabras, “Que ejercicio, ni que broma – dijo – si es que están fusilando gente”
(Memorias inéditas del general Cesar Díaz. P.307. cit.por A.Saldias.t.III.p357)
Nótese que esta salvajada de Urquiza es relatada por un general de su propio ejercito, lo que libra al testimonio de toda sospecha de falsedad.
Fuentes:
- Rosa, José María – Historia Argentina.
- Saldías Adolfo. Historia de la Confederación Argentina.
- Ibarguren Carlos. Juan Manuel de Rosas. Su vida, su drama, su tiempo.p.284.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
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