La toma de Montevideo
Mientras tanto, Lecor intimaba la rendición de Montevideo. Reunido con los demás jefes, Barreiro decide dejar la plaza, marchando con sus fuerzas y algunas familias artiguistas hacia Santa Lucía. Mientras las tropas artiguistas vadeaban el arroyo Miguelete, la vanguardia de Lecor avanzaba hacia la ciudad por el Camino Real.
El 20 de enero de 1817 entra en Montevideo, y el regidor Jerónimo Pío Bianqui lo recibe con estas amables palabras:
“El Exmo. Cabildo de esta ciudad, por intermedio de su Síndico Procurador General, hace entrega de las llaves de esta plaza a S.M. Fielísima –que Dios guarde- depositándola con satisfacción y placer en manos de V.E. suplicándole sumisamente tenga la bondad de hacerle el gusto, de que en cualquier caso o evento que se vea en la necesidad de evacuarla, no la entregue a ninguna autoridad o potencia, que no sea el mismo Cabildo de quien la recibe, como autoridad representativa de Montevideo y de toda la Provincia Oriental, cuyos derechos ha reasumido por las circunstancias”.
Lecor contestó agradecido y manifestando que lo haría saber a S.M.F. Luego, entró en Montevideo izando la bandera portuguesa en todos los edificios públicos. En medio de salvas y repiques de campana, Lecor avanzó por las calles de la ciudad, en medio de los aplausos de las damas “decentes” que le arrojaban ramilletes de flores. Poco después abrió el puerto al libre comercio, para satisfacción de los buques ingleses que esperaban en el río.
Plebiscito popular
Para tomar conocimiento en el terreno, Artigas se traslada en abril de 1817 hasta las márgenes del Santa Lucía Chico, y advierte que algunos jefes eran partidarios de “la concordia” con Buenos Aires, para conseguir apoyo y auxilios contra los portugueses. Artigas rechazo esta opinión y nombró a Fructuoso Rivera como “Comandante General del Ejército de Derecha”, que debía operar al sur del Río Negro.
La designación de Rivera produjo el malestar de los jefes, que nombran en cambio Tomás García de Zúñiga, en junta de generales. Rivera no acepta la decisión, pero por consejo de Lavalleja se aviene a esperar la decisión de Artigas, que no se hace esperar:
“Desobedecidas mis órdenes, es superfluo exigir el orden de mis providencias. Los que se han exhibido suficientes para autorizar el Acta de Santa Lucía, deben suponerse responsables de sus consecuencias”.
La opinión de Artigas determinó que Zuñiga entregara el mando a Bonifacio Ramos y Rufino Bauzá, aceptando en definitiva la designación de Rivera, pero para entonces, ante una nueva amenaza de invasión portuguesa, Artigas mandó a llamar a Rivera y designó en su reemplazo a Ortogués. Esta designación también fue resistida por los jefes provocando nuevos conflictos; algunos jefes y tropas se avinieron al edicto del Cabildo que, a sugerencia de Lecor, daba facilidades para pasar a Buenos Aires a quien depusiera las armas.
Abandonado por parte de sus fuerzas, Ortogués se retira a Canelones y luego a Mercedes; poco después era derrotado y tomado prisionero por las fuerzas de Bentos Goncalves a orillas del río Negro.
En vista de las controversias sobre sus decisiones, Artigas decide convocar la opinión popular de las villas y pueblos orientales. El plebiscito se realizó entre octubre y noviembre de 1817. El vecindario de los pueblos se expresaron en términos similares:
“Yo el primer Comandante…hice entender expresivamente que el jefe ha llegado a comprender que por vulgaridad se denigra su conducta sobre la que observa con la ciudad de Buenos Aires y que los pueblos son libres de deliberar su suerte y su deseo todo a respetar lo que los mismos pueblos resuelvan; asimismo cada ciudadano puede manifestar su sentir libremente y nombrar nuevo jefe, si considera no estar bien depositada la confianza que con tanto júbilo se había hecho en la persona del referido ciudadano José Artigas.
Una voz sonó en el concurso: ¡Viva Artigas! ¡Viva nuestro Jefe Artigas, a él nombramos al principio, él ha de ser nuestro jefe mientras le dura la vida y muy contentos con cuanto ha hecho estamos y con cuanto en lo sucesivo haga”
Perseverancia
En vista del pronunciamiento, el 13 de noviembre Artigas dirige a Pueyrredón un oficio que en la práctica era una declaración de guerra, reclamándole su connivencia con la invasión portuguesa.
Durante 1818, en principio las fuerzas artiguistas consiguen algunos triunfos en el frente oriental sobre los portugueses, ocupando Yaguarón y recuperando Cerro Largo y Santa Teresa, pero una fuerte contraofensiva lusitana los obliga a retirarse hasta Purificación. En febrero de 1818, desde el Cuartel General portugués, el brigadier Curado avanzó sobre territorio oriental, llegando hasta el Hervidero, tomando prisionero a Lavalleja y otros jefes, en las puntas de Valentín Grande.
Mientras tanto, una escuadrilla brasileña remonta el río Uruguay, destruyendo algunas baterías artiguistas, hasta hacer contacto con Bentos Manuel Ribeiro. Apoyado por la escuadrilla, Ribeiro cruza el Uruguay hacia Entre Ríos, y derrotando a Gorgoño Aguiar, repasa el Uruguay en persecución de Artigas, a quién derrota completamente a orillas del Queguay Chico el 4 de julio de 1818. En esta acción caen prisioneros doscientos orientales, entre ellos Barreiro.
Al sur del río Negro, Lecor consolidadaza la ocupación, tomando prisioneros en varias acciones a varios hombres como Manuel Francisco Artigas, Joaquín Suárez y García Zúñiga.
Nueva ofensiva artiguista
Sin recursos ni apoyo, a principios de 1819 Artigas decide una audaz ofensiva valiéndose de las fuerzas de Andrés Guacuarí. Éste marcha desde San Nicolás, pero no logra tomar contacto con la columna de Artigas, y contramarcha, siendo derrotado por Chagas en Itacurubí. Poco después era tomado prisionero y enviado a una cárcel del Río de Janeiro, donde muere tiempo después en confusos episodios, poco conocidos.
Por su parte, Fructuoso Rivera era sorprendido por Bentos Manuel el 3 de octubre cerca de Paso del Rabón. Rivera logra escapar en una notable retirada de 60 km. pero finalmente es derrotado y dispersado completamente el día 28 en cercanías de Arroyo Grande.
Mientras tanto Artigas continuaba su avance sobre territorio brasileño, derrotando a Abreu en Santa María el 14 de diciembre. El jefe oriental mantiene la ocupación pese a la contraofensiva brasileña, pero tiempo más tarde, el 22 de enero de 1820, Andrés Latorre era vencido por el conde de Figuerias en Tacuarembó Chico. Este golpe, prácticamente se quebraba la resistencia artigusita, que luchaba solo contra el imperio, con la complicidad del Directorio porteño.
La defección de Rivera
Desde Mataojo –actual Salto- Artigas ordenó a Fructuoso Rivera, -que estaba en Tres Árboles- que se le incorporara, pero éste no responde; había acordado en armisticio con Bentos Mnuel.
Ante la defección de Rivera, Artigas cruza el río Uruguay procurando el apoyo de los caudillos federales.
Compartir en: