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MARCHAS PATRIÓTICAS Y MILITARES
                          

Patricios     Banda del Regimiento de Patricios

(01) La música
(02) La música militar
(03) Bandas Militares del Ejército Argentino
(04) Marchas tradicionales del Ejército Argentino
(05) Marchas y toques del Ejército Argentino
(06) Marchas y toques de la Armada Argentina
(07) Marchas de la Fuerza Aérea Argentina
(08) Fuentes.
(09) Artículos relacionados.


La música

“No entiendo lo que me decís..." – dijo Napoleón a cierto músico que se esforzaba por hablarle en una mezcla confusa de italiano, francés e inglés - "... no os entiendo, traed vuestro instrumento y tocad lo que me queréis decir".

Con razón se ha dicho que la música empieza donde acaban las palabras. Arte inefable que ejerce en la vida, una con influencia misteriosa y soberana, avivando el entendimiento y conmoviendo el corazón. Es creador de una fuerza que eleva de tal modo el espíritu y la mente, es, a la vez, profeta, rey y sacerdote. Su obra es universal y eterna. Podrán sustituirse gobiernos y quedar modificadas fronteras de distintas naciones, sin que el mundo experimente más que un trastorno momentáneo, pero si por alguna consecuencia se perdieran repentinamente las obras de los Grandes Músicos, la civilización estaría consternada, porque de los corazones huiría la luz y la alegría. Parecería la puesta del sol en el alma de la raza humana, dejándonos despojados de uno de los dones más preciados que nos confirió nuestro propio ingenio.

La definición más concisa y quizás más precisa de la Música ha sido dada, resumiendo toda la doctrina de la Antigüedad, por San Agustín: “La Música es el arte de mover bien” (sobrentendidos, los sonidos y los ritmos). Hasta los tiempos modernos no se ha hecho apenas más que repetir y comentar esta definición. En el siglo XVII, Descartes pintó excelentemente la finalidad de este arte: “El motivo de la Música es el de encantarnos y despertar nosotros múltiples sentimientos”, mientras que en el siglo XVII, Leibnitz, analizando la esencia íntima de la Música, afirmó que era “un ejercicio de aritmética secreto para el alma que no sabe cómo definirse”. También la Música es, en todo tiempo, valorada según sus diversas procedencias, de acuerdo con el destino particular que se le da, ya sea por la emoción que produce, ya por los medios en ella empleados. Se han podido distinguir así, según las épocas o los géneros: música del porvenir, de cámara, de baile, descriptiva, dramática, instrumental, medida, militar, popular, religiosa y profana.


La música militar

Durante largos siglos, aparte de los tambores y algún otro medio apropiado para señalar ritmos bien determinados, la música militar no tuvo ningún repertorio ni grupo instrumental. En la primera parte podían golpear o soplar en algún instrumento posible. Los toques de corneta comenzaron a reglamentarse en los siglos XIV y XV. En todo caso, alrededor del siglo XVI habían ya toques de cornetas y trompetas y tambores, que utilizó ampliamente Jannequin en sus famosas fantasía vocal sobre La batalla, y que vuelven a encontrarse en parte, en los tiempos de Luis XIII. En la época de Luis XIV, Lulli da el primer modelo de marchas militares, escritas a varias partes para pífanos, oboes o trompetas, formando la base de un repertorio que la colección Philidor nos ha conservado y que permaneció en uso durante la mayor parte del siglo XVIII. Los timbales eran ampliamente empleados en caballería, especialmente como instrumentos de percusión. Fue en 1762, cuando se formó, por deseo del mariscal de Byron, entonces coronel de la Guardia francesa, el primer cuerpo de música militar propiamente dicho; comprendía solamente cuatro oboes, cuatro clarinetes, cuatro trompas y cuatro fagotes. En 1788, esta banda había pasado a veinticuatro componentes, y a treinta y dos al año siguiente. El regimiento de Guardia suizos había seguido idéntico movimiento. Desde 1777, los conciertos públicos de música militar se efectuaron alternativamente por los dos grupos, primero en Versalles y después en París, en pleno boulevard, principal lugar de paseo en aquella época. Se señala en 1783, la participación por primera vez de estas bandas militares en una ceremonia pública, en el tedéum cantado en Notre Dame por la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. En Inglaterra y en Alemania, tuvo lugar un movimiento análogo, y la organización de las músicas militares, de su repertorio y de sus funciones se basaron en el mismo plan, pero con una gran parte bajo la influencia de lo que entonces se denominó música turca. En 1790, la organización de una escuela de música militar por Sarrette, fue el núcleo de los cuerpos musicales que bien pronto tomaron parte en las grandes ejecuciones públicas.

El músico Gossec fue el principal organizador de estas bandas y el compositor titular de su repertorio, en el que la marcha, la obertura y el pasodoble se confundieron con las piezas patrióticas. Al propio tiempo, Gossee utilizaba sus músicos en las obras con coros. En 1791, la fiesta de la federación le dio oportunidad para interpretar su Te Deum con un número imponente de ejecutantes, sin dejar de aumentarlos en las solemnidades ulteriores, hasta llegar a contar varios centenares de intérpretes en la ceremonia del 14 de julio de 1764. A mediados del siglo XIX, la invención de los instrumentos de metal del tipo Sax, aplicada a otros instrumentos de pistón, dio lugar a introducirlos rápidamente en las bandas militares y a crear el género especial de sonoridad típica de estas agrupaciones en las que tales instrumentos constituyeron desde entonces la base, aparte de los cuerpos de cornetas, trompetas y tambores encargados de los toques y llamadas reglamentarias. Las Músicas militares desarrolladas en el curso del mismo siglo, sirvieron de modelo para la creación de numerosas sociedades, bandas y charangas con el mismo repertorio. En España, la música militar, con muy poca diferencia, y como en otras naciones, tuvo su aparición en los principios del siglo XVI con pequeñas agrupaciones formadas por instrumentos de viento (metal y madera) y percusión.


Bandas Militares del Ejército Argentino

Banda del Regimiento de Paricios    
frente al Cabildo de Buenos Aires    

La historia de las Bandas Militares del Ejército Argentino, tiene su origen en las denominadas charangas y bandas de música de la época anterior a nuestra emancipación, pudiendo decirse que las Bandas Militares siempre acompañaron a los hombres de armas, al principio lo hacían con pífanos y tambores, después con el instrumental de cada época, estimulando y elevando su espíritu y proyectando a la población el vibrante ritmo de la música militar. Al respecto se señala que en el año 1768, ya existía en el Cuerpo de Caballería Provincial de Buenos Aires, una banda de trompas de veinticinco ejecutantes. Posteriormente, en la época del Virreynato del Río de la Plata, los Cuerpos de Infantería tenían su banda de música, pudiendo acotarse que en la revista realizada por Santiago de Liniers el 15 de enero de 1807, actuaron cien tambores con “brillantes bandas de música”.

Al crearse el Ejército Argentino sobre la base de los Cuerpos ya existentes, las bandas de las Unidades peninsulares pasaron a formar parte del nuevo Ejército.

Como antecedentes se puede decir que en el movimiento revolucionario del 5 y 6 de abril de 1811, los Cuerpos de Patricios, Arribeños y Morenos, Artillería, Húsares y Granaderos, salieron en armas de sus cuarteles y a tambor batiente se unieron a los revolucionarios, luego el sonido de sus bandas de música anunciaban su incorporación al pueblo.

Mas tarde y por decreto del 2 de diciembre de 1811, se establece la Planta Orgánica de los Regimientos 1, 2, 3 y 5 designándose únicamente un tambor mayor y dos tambores de órdenes para la Plana Mayor del Regimiento y dos tambores y un pífano para cada una de las doce Compañías del Cuerpo, (total por Unidades: 39 músicos).

Por decreto del 8 de noviembre de 1814, se creó el Regimiento 11 de Infantería, “bajo el pie y número en que se hallaban establecidos los demás del Ejército”, al cual el patriota mendocino Don Rafael Vargas, puso a disposición del Organizador del Ejército de Los Andes una banda de música compuesta por dieciséis ejecutantes, la que fue, juntamente con la reclutada en las provincias de Cuyo por el Mayor D Lucio N Mansilla, destinada a dicho Regimiento, entendiendo que, si San Martín, acepto la bandas de música, fue por que en las otras Unidades también existían y, además por conocer el importante influjo que la música ejerce sobre el Soldado.

Siendo oportuno destacar también que, la organización de las bandas de música para los distintos Cuerpos creados por la Junta, tropezó con muchas y serias dificultades, pero no por la falta de integrantes ya que desde la época colonial, existía la Academia de Música Instrumental dirigida por el maestro Víctor de la Prada, sino por la falta de instrumentos, hecho comprobado por la carta de fecha 18 de noviembre de 1816 que Pueyrredón le dirige a San Martín, en la que le comunicaba el envío de los dos únicos clarines que se habían conseguido.

Desde 1810 hasta 1860, las distintas bandas de música que existieron, no tuvieron una organización técnica estable. Recién entre los años 1865 a 1870 y, por decreto de fecha 30 de abril de 1865, expedido por el Presidente Mitre, se dispone la formación de una banda de música en cada uno de los Regimientos de la Guardia Nacional, unificando sus efectivos.

Con la Creación de la Inspección General de Bandas el 28 de octubre de 1895, nombrándose Inspector General de Bandas al Teniente Coronel D Saturnino Filomeno Berón, comienza la estructuración de nuevas bandas de música con una organización técnica de acuerdo a las reales necesidades de la Institución.

A partir de entonces y con el correr del tiempo, las bandas de música se han ido modificando y evolucionando según las formaciones de los conjuntos bandísticos tradicionales y mundiales, hasta hoy, que las encontramos constituidas con el instrumental de acuerdo con organizaciones técnicas actualizadas. De esta forma, la institución cuenta con medio poderoso para estimular y mantener la moral de la tropa, como así también proporcionar un mayor brillo y marcialidad a las ceremonias, formaciones y desfiles militares.

Además y dentro del Plan de Extensión Cultural que desarrolla el Ejército hacia la comunidad, realizan audiciones didácticas en escuelas, conciertos y/o retretas en teatros, plaza, parques, hospitales, etc., constituyéndose así, en un medio activo de penetración sicológica en la comunidad civil, como así también en un eficiente nexo de unión artísticos – musical – patriótico, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas.


Algunas marchas tradicionales del Ejército Argentino




Marcha "Avenida de Las Camelias"

Marcha militar para Infantería compuesta por el maestro Capitán de Banda D Pedro Maranesi sobre el parche de un bombo, en el año 1915, en el lugar denominado Campo del Durazno ubicado en Rosario de la Frontera provincia de Salta, lugar donde se había concentrado la 5ta División del Ejército para realizar sus maniobras militares, el autor la tituló con el nombre de una calle que acababan de abrir los efectivos. Su peculiar melodía y su ritmo altamente emotivo mantiene su relevancia a través del tiempo y la que al son de sus acordes se han encendido de marcialidad varias generaciones de soldados y ciudadanos argentinos.

Capibary

Marcha militar compuesta por el maestro Felix Mastraccio, esta marcha fue conocida inicialmente con el nombre de “Peribebuy” o “Los mártires de Capibary” y con el tiempo se la reconoció como “Capibary”. Rememora la conquista de la posición paraguaya de Peribebuy por fuerzas argentinas, el 12 de agosto de 1869, durante la guerra del Paraguay.

Ejército Argentino

Marcha militar cantada, cuya letra y música pertenecen al Mayor de Banda (R) D Domingo De Ruvo. Este prolífero maestro es autor además de: “La Canción del Infante”, Canción del Colegio Militar”, “Canción del Liceo Militar General San Martín”, “Canción del Ingeniero”, “Chasqui de Guerra”, “Canción del Paracaidista”, “Ejército de los Andes”, etc. El maestro De Ruvo estudió con los maestros Gaito, Arena y Scaramuzza. Ingresó el Ejército en 1919, fue Director de la Banda del Colegio Militar, posteriormente y con el grado de Mayor de Banda se retiró en 1960. Actualmente en toda ceremonia y formación militar, antes de ser adoptado el dispositivo de desfile, se ejecutará la introducción, primera estrofa y estribillo, la cual será cantada por todo el personal militar con excepción de los días conmemorativos de cada arma, tropa técnica o servicio.

El Tala

Compuesta por el maestro José Giribone, fue compuesta sobre el parche de un tambor y rememora la batalla del mismo nombre. Esta vibrante marcha militar, fue la preferida en las campañas de Cepeda, Pavón y el Paraguay. Actualmente se ejecuta para rendir honores a los Generales de División. Ituzaingó

Es una de las marchas más antiguas de la época independiente ejecutada por las bandas de música de nuestro Ejército. Según la tradición, el emperador del Brasil Don Pedro I, que era aficionado a la música, la habría compuesto en homenaje a lo que preveía como victoria militar a sus Ejércitos, en la guerra contra nuestro país. Lo cierto es que el 20 de febrero de 1827, luego del violento encuentro armado en Ituzaingó, las tropas imperiales se retiraron derrotadas dejando a retaguardia armas y bagajes. En una de las carpas, se habría encontrado la partitura original de la marcha mencionada, considerada botín de guerra. Otra versión dice que fue hallada en la mochila de un soldado brasileño muerto. Fue ejecutada por primera vez el 25 de mayo de 1827, en la formación realizada por el Ejército en operaciones. Actualmente se ejecuta para rendir honores a la Bandera Nacional de Guerra y al Presidente de la Nación”.

Marcha de San Lorenzo

Pocas marchas patrióticas argentina tienen la novedad melódica, el brío, el interés musical de la conocida por Marcha de San Lorenzo. Su autor, Cayetano Alberto Silva llegó, en el Ejercito Argentino, al grado de Capitán asimilado, fue periodista, compositor y autor teatral, cursó estudios de música en nuestro país y los perfeccionó en Europa y, birlado que le fue, por manejos políticos, un cargo al que era sobradamente acreedor en su profesión de músico, cayó en una grave depresión y, puede decirse murió de tristeza.

El segundo de los hijos de Cayetano Alberto Silva, Alberto Cayetano Silva, fallecido en 1965, compiló la siguiente reseña biográfica, que rectifica algunos errores de la información corriente y agrega nueva e interesante información.

El 6 de junio de 1944, conocido como el "Día D", los aliados iniciaron el desembarco de un ejército más de 150 mil soldados (73.000 norteamericanos y 83.000 británicos y canadienses) sobre las playas de Normandía. Fue la batalla más devastadora de la historia. Al amanecer del día siguiente del final de los combates, el Comandante en Jefe de las operaciones, general Dwight David Eisenhower caminaba pensativo observando la baja moral de sus tropas. Es que pese al triunfo aquello era dantesco. Los muertos y heridos se contaban por millares y el cansancio y la impotencia estaba haciendo estragos en esas almas.

Nuestra Marcha no sólo estuvo en Normandía, con el tiempo se hizo famosa en otros países, hasta ser ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del rey Jorge V y con la autorización previa solicitada a nuestro país por el gobierno inglés. Lo mismo ocurrió para la coronación de la reina Isabel, actual soberana inglesa. Además, se ejecuta en los cambios de guardia del palacio de Buckinghan, modalidad que fue suspendida en el tiempo que duró la Guerra de las Malvinas. También fue tocada por los alemanes en París durante la Segunda Guerra Mundial marchando por las calles de esa ciudad. Curiosamente también el general Eisenhower la hizo ejecutar (nuevamente) al ingreso triunfal del ejército aliado que liberara a los franceses.

JUAN MANUEL DE ROSAS. La ley y el orden RESEÑA DE LA VIDA Y OBRA DE DN. CAYETANO ALBERTO SILVA (1873-1920)

Maestro de Música – Director de Bandas del Ejército Argentino (Capitán asimilado) – periodista – compositor y autor teatral.

Nació el 7 de agosto de 1873 en la localidad de Soriano (República Oriental del Uruguay). Hay ciertas referencias familiares de que su nacimiento ocurrió en 1868 pero en su carta de ciudanía consta: 1873. Hijo de hogar modesto, fue ahijado del presidente, en esa época, de la República Oriental del Uruguay, el Dr. Francisco Antonio Vidal, quién tomó el rol de tutor del maestro Silva, haciéndole ingresar en la Escuela de Artes y Oficios de Montevideo, donde aprendió telegrafía y se destacó por su afición a la música dominando corno, y pistón y violín. Esto hizo que sus maestros, con la anuencia de su tutor, lo estimularan a seguir el estudio del noble arte, comenzando por integrar la banda musical del establecimiento educativo.

Egresado de esa escuela, entró a formar parte del conjunto musical de una compañía lírica, con la que se trasladó a Europa, visitando España, Francia e Italia, donde perfeccionó sus estudios y de regreso luego de una breve estadía en su país, se trasladó a la República Argentina, radicándose definitivamente y adquiriendo carta de ciudadanía en el año 1903.

Su actuación, primeramente en la Capital Federal y luego en Rosario (Provincia de Santa Fé) le dio la oportunidad de ingresar como Maestro en la Banda del Regimiento 7 de Infantería de Línea, cargo al que renunció en 1893 para dedicarse a la enseñanza de música y telégrafo. Entre los discípulos de esta última materia se hallaba don Alfredo C. Santanelli, con quién trabó íntima amistad, conociendo a una hermana de éste, doña Filomena Santanelli, con la que contrajo enlace el 14 de julio de 1896.

En el año 1898 se estableció en Venado Tuerto y fue en esa, hoy progresista ciudad santafesina donde escribió en el año 1901 la ya célebre Marcha de San Lorenzo, que dedicó al entonces Coronel Ministro de Guerra Don Pablo Riccheri, quién en el año 1902 hizo instrumentar y ejecutar esa composición que fue tan de su agrado que dispuso declararla “Marcha desfile del ejército”, y luego, el 30 de octubre de 1902, al inaugurarse el monumento al General San Martín en la ciudad de Santa Fé, se ejecutó oficialmente incorporándose definitivamente al acervo de la música militar de nuestro Ejército. En la ciudad de Venado Tuerto se encuentra la casa histórica donde el maestro Silva escribió la composición, y la escuela Nro. 497 que lleva su nombre.

En el año 1907 el profesor Carlos Javier Benielli, mendocino, amigo del maestro, solicitó a éste la autorización para escribir la letra de la marcha de San Lorenzo, dándole mas brillo a la gran composición.

En ese mismo año, el maestro Silva escribe la marcha cantada de Tuyutí, aunque esta denominación correspondía a otra composición musical del mismo que se perdió. Escribió música sacra, misas cantadas y música popular en una profusa producción, muchos de cuyos originales se han perdido a través del tiempo debido a su despreocupación por cuidarlas, dada su bondad e hidalguía, y otros aprovecharon su concepto amplio de la amistad para hacer pasar su obras como propias.

El maestro Silva prestó servicios como director de Banda de los Regimientos 9 de Infantería (hasta la revolución del 4 de febrero de 1905), Regimiento 3 de Infantería, en 1906; Regimiento 6, en 1909 y Regimiento 15 en 1910, retirándose del ejército en 1911, año en que aceptó en la provincia de San Juan la Dirección de la Banda de Policía de la Provincia siendo en ese entonces gobernador el Coronel Carlos Sarmiento.

Fundó en San Juan el Conservatorio de Música Cuy o, que dirigió. En 1912 creó la Banda del Cuerpo de Bomberos, dirigiéndola en la provincia de Mendoza, banda que actuó, despues de desaparecido el maestro, por mas de 25 años, siendo disuelta en 1939 por el gobierno de Rodolfo Corominas Segura. Dirigió la Banda de Policía de la Capital de esa provincia, escribió la marcha Viva Mendoza, cuyos originales deben hallarse en los archivos de la Banda de la Policía, y en 1913, escribió la marcha Centenario de San lorenzo cuando se conmemoró el centenario de la épica batalla con que el Libertador inicia su justa ascensión hacia la gloria, y fue precisamente cuando se bautizara con su nombre –el de la Gloria- al cerro del Pilar, sito en el Parque General San Martín de Mendoza. El maestro actuó en esa provincia hasta 1918, compuso el Himno a Don José Federico Moreno, habiendo sido profesor de música de la escuela que lleva el nombre de ese esforzado propulsor del progreso de la provincia, cuya letra pertenece al que fuera Director General de Escuelas, profesor Pedro T. Sabatella. El maestro Silva fue también maestro de música en las escuelas 13 y 15 de la provincia de Mendoza

Vuelve a Rosario en 1918, escribiendo música para obras de teatro, entre ellas para la titulada Se ruega al público, del escritor local Aurelio J. Flores.

Este educacionista de la música fue autor de varias marchas como Monterrey, dedicada a México, Anglo Boers, por la famosa guerra, San Genaro, dedicada al pueblo del mismo nombre, Río Negro, dedicada al General Roca, Estelita, 18 de Julio, dedicada al presidente de ese entonces de la República Oriental del Uruguay Dr. Francisco A. Vidal, 22 de Julio, marcha dedicada al ex ministro de ese entonces, General Nicolás Levalle. Algunas de esas obras se han extraviado, otras no. No todas han alcanzado la difusión de Curupaitý y San Lorenzo, siendo la última ejecutada en Europa, América y Asia, y conocida y apreciada en Japón.

En 1912 en ocasión de cumplirse el 2do. Aniversario de la coronación del Rey Jorge V de Inglaterra, la Marcha San Lorenzo figura como marcha-desfile para la Guardia Real.

El maestro Silva está unido al teatro y periodismo nacional, habiendo colaborado con Florencio Sanchez, Nuñez Regueiro, Juan Grisolía, Aurelio J. Flores y otros autores y periodistas de Rosario y Buenos Aires. Trabajó para los diarios El Municipio, Crónica y El Tiempo, todos desaparecidos.

Cuando gestionaba su reincorporación al ejército se le prometió la dirección de la Banda de la Policía de Rosario pero los azares de la política le quitaron las probabilidades, sufriendo un duro golpe moral que le afectó para precipitar su muerte.

Falleció en Rosario, el 12 de enero de 1920 y sus restos descansan en el cementerio de La Piedad de esa ciudad.

En 1946, la Marcha de San Lorenzo es declarada Marcha Presidencial de nuestro país (Decreto 2820/46).

Esta reseña histórica del maestro Cayetano Alberto Silva ha sido lograda con todos sus antecedentes y documentación por el segundo de sus hijos, fallecido en 1965, Don Alberto Cayetano Silva y transcripto por el hijo de éste,. Uno de los tantos nietos que el maestro tiene en vida.

Horacio Alberto Silva, también nieto del famoso compositor, actualmente residente en la ciudad de San Luis, es quién nos envía la documentación que transcribimos. A ella agrega lo siguiente: “El que suscribe (Horacio Alberto Silva), nieto del autor mencionado en la presente reseña, desea dejar establecidos datos y antecedentes posteriores, uno de los datos es que, en la localidad de Venado Tuerto (Provincia de Santa Fe), la casa donde el maestro compuso la Marcha, en el año 1901, fue declarada museo, Esta situada en la calle Maipú 958, de Venado Tuerto. Allí también lleva su nombre la Escuela Nro. 497 de la mencionada localidad. En la ciudad de Mendoza (Provincia del mismo nombre) se encuentra una de las calles con el nombre del autor. En el mismo decreto que lo ordena se honra conjuntamente al autor de la letra de la Marcha, don Carlos Javier Benielli. El Homenaje se realizó en el año 1948.

En 1945, en la ciudad de Buenos Aires se puso el nombre de Cayetano A. Silva a una calle del barrio de Liniers.

El 14 de enero de 1946 por Decreto 2820/467, firmado por el Presidente de la nación, en esa época General Edelmiro J. Farrell, la Marcha de San Lorenzo pasó a nivel de Marcha Presidencial, notificándose a la familia por el Coronel Franklin Lucero.

Nuestro informante, Horacio Alberto Silva, agrega en la documentación que gentilmente nos remite: “Por atención e inquietud del amigo don Armando Lohaiza, en el año 1984 fui invitado al descubrimiento de una placa recordatoria en la localidad de El Trapiche, por el Sr., Intendente Comisionado Don Hugo Ojeda. El 30 de octubre de 1984, año en que la marcha cumplió 82 años de haber sido ejecutada por primera vez oficialmente con la intervención de la Banda del Ejército, Grupo de Artillería de Defensa Aérea 161, con la presencia del Coronel Levalle.

Fuente:
- Revista Todo es Historia, Nro. 171, enero 1990, Pag. 62 (El Desván de Clío), por León Benaros
- Agradecemos la colaboración del Comisario Inspector de la Polica de la Prov. de Bs.As. Miguel Angel Reynoso, que gentilmente nos facilitó la transcripcion del ariculo citado.

Mi Bandera

Marcha militar cantada cuya música fue compuesta por el maestro Juan Imbroisi, nacido en Paola-Italia en 1866, posteriormente se radicó en la argentina continuando sus estudios de armonía y composición musical en la ciudad de Córdoba, en 1889 ingresó al Ejército desempeñándose como Director de Banda. En 1906 integró la Escuela de Música Militar. En 1907 actuó como Director de la Banda Militar del Regimiento 7 de Infantería, donde figuraba como maestro de Banda Cayetano Silva y cumplía el Servicio Militar Obligatorio Alberto Cifolelli, sus estudios e inspiración natural lo llevaron a componer una serie de obras de carácter militar y, casi exclusivamente dedicadas a los Soldados argentinos, tal es el caso de la marcha “Mi Bandera”, que fue entonada por primera vez por los Conscriptos de Campo de Mayo en 1906. Los versos de esta composición fueron tomados del poema “A mi Bandera” del poeta, periodista, político y parlamentario Juan Chassaing, que escribiera con motivo de la batalla de Cepeda en los Cuarteles de San Nicolás de los Arroyos en el año 1859.

Subteniente De Caroli

Marcha militar para Caballería, fue compuesta por el maestro de Banda D Domingo Maracci, el autor inspiró su obra en la figura del último oficial de Caballería caído en acción durante la Campaña Civilizadora del Chaco Argentino. El Subteniente De Caroli, cuya memoria se perpetúa en esta marcha militar, rindió el generoso tributo de su sangre en aras de la pacificación de estas tierras, hasta entonces sometidas al azote del indio. No fue un héroe de guerra de conquista, sino un joven Oficial, mártir de la paz armada, a cuyo conjuro se cerró el ciclo de la barbarie, para instaurar el absoluto imperio del orden y el progreso.



El Uno Grande - Banda Tambor de Tacuarí - RI.1 "Patricios"
Dirigida por Subof My 2do Mtro de "Bda.Patricios Vuelta de Obligado", Luciano E. Medina


Marchas y toques del Ejército Argentino

Banda del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”     
frente al monumento a Juan M. de Rosas en Bs.As.     


Marchas y toques de la Armada Argentina

La música más frecuentemente escuchada a bordo de los barcos de guerra, hasta bien avanzado el Siglo XIX, eran los toques ejecutados con corneta, silbato marinero, tambor y pífano, trasmitiendo órdenes o rindiendo honores o saludos. Cuando se interpretaban marchas, siguiendo la modalidad española, eran las mismas de ordenanza del Ejército. También se agrega la vieja tradición de los cantos marineros y de las salomas, estas últimas sones cadenciosos que se utilizaban para hacer simultáneo el esfuerzo físico en las tareas a bordo.

Las marchas navales son relativamente modernas, ya que la presencia de bandines en los barcos mayores comienza a ser más usual desde la segunda mitad del Siglo XIX. Las bandas más antiguas de la Armada son las bandas lisas que tuvieron sus unidades de Infantería de Marina y de Artillería de Mar durante la época de las guerras de la Independencia y contra el Brasil. Las bandas navales comenzaron a tener existencia orgánica en la Armada Argentina hacia 1880, empezando entonces a desarrollarse en un repertorio propio y distinto al del Ejército.


Marchas de la Fuerza Aérea Argentina


Fuentes:

- Armada Argentina. - Brevet, Michel – Diccionario de la Música – 1946.
- Círculo Militar.
- Ejército Argentino.
- Fuerza Aérea Argentina.
- Oscar J. Planell Zanone / Oscar A. Turone – Patricios de Vuelta de Obligado.
- Repolles, José – Grandes músicos.
- Servicio de Bandas Militares del Ejército Argentino.
- Zamora, Tcnl Bda Dionisio Antonio – Síntesis histórica del Servicio de Bandas Militares del Ejército Argentino
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar

                          

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