El “pardejón” Rivera.
Uno de los “ejércitos auxilares” se forma en la banda oriental, al mando de Fructuoso Rivera, que desplaza del gobierno al general Oribe, que renuncia protestando contra “la infamia, alevosía y perfidia del contralmirante francés y demás agentes de Francia”, aduciendo además que su “renuncia era nula por ser arrancas por al fuerza”
El “pardejón” Rivera, como lo bautizara Rosas, no logra sacarle a Francia una formal declaración de guerra, pero obtiene de este una fuerte suma de dinero, que malgasta sin tomar acciones serias. El general Paz referirá lo dicho por el científico Aimé Bombland, allegado de Rivera, quien le decía; “El general Rivera me ha referido hechos de su mocedad que no le hacen honor, como si no se apercibiera que , tan lleno de sur una virtud, debieran causarle vergüenza. Me refería un día que, de acuerdo con otro pillo, hicieron una expedición a un pueblo de su país levando secretamente una partida de barajas o naipes compuestos, con los que desplumaron inhumanamente a todos los aficionados. Otra vez hizo otra excursión a correr carreras donde, corrompiendo a los corredores de profesión, hizo que sus caballos, que no eran mejores, llevasen el vencimiento de tosas las carreras. Lo más singular es - continuaba – que lo decía con un aire de satisfacción que probaba estar lleno de de ella dentro de si mismo”.
Cullen: Las medias de lana
Otro de los “auxiliares” lo forma Domingo Cullen, ministro de Estanislao López, que enfermo, le había delegado el manejo político. El 5 de junio de 1838, Domingo Cullen propone la segregación de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. Pero la cosa no sería fácil pese al boqueo francés. Jerónimo Costa y Juan Bautista Thorne defienden tenazmente Martín García frente a la superioridad numérica y material de los atacantes franceses, rindiéndose luego de heroica lucha, a raíz de lo cual son enviados con los patriotas sobrevivientes a Buenos Aires donde son recibidos con entusiasmo. Por otro lado Rosas no está dispuesto a “retroceder ni tranco de pollo”, como solía decir. Y el juego empezaba a serle favorable.
El 13 de septiembre de 1838 Cullen es desplazado por Juan Pablo “Mascarilla” López, hermano de Estanislao, al frente de tropas federales. Domingo Cullen huye a Córdoba pero con Rosas pisándole los talones, se ampara a la sombra de Ibarra en Santiago del Estero. No le servirá de mucho la sombra de Ibarra, quien presionado por Rosas le aconseja a Cullen que “se pusiera medias de lana porque iba a remacharle dos barras de grillos”. El coronel Pedro Ramos lo fusila apenas traspone el límite de la provincia.
Pronto tendría Buenos Aires motivos para un festejo de varios días: las tropas chilenas al mando de Bulnes destrozan definitivamente a las tropas de al confederación peruano-boliviana en Yungay, el 20 de enero de 1839. El derrotado dictador Santa Cruz huye a Colombia, y ahora Rosas tendría tiempo para dedicarle al Pardejón Rivera, con quien concluye en Arroyo Grande.
Fuentes:
- Saldias Adolfo. Historia de la Confederación Argentina.
- O´Donnell. Rosas, el maldito de la historia oficial.
- La Gazeta Federal www.lagazeta.com.ar
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