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EL BARÓN DE MAUÁ
                        

Irineo Evangelista de Suoza.    
el barón de Mauá (1813-1889).    

Irineo Evangelista barón de Mauá (01) Un duro comienzo.
(02) La fortuna.
(03) El banquero.
(04) La peor inversión.
(05) Muerte en el olvido.
(06) Fuentes

Un duro comienzo

En 1823, en Brasil, caía muerto un estanciero a manos de un borracho, por cuestiones de momento, y la viuda recibe una oferta de matrimonio, a condición de que se desprenda de los hijos: una nena de doce años y un varón de nueve años.

La nena fue entregada en matrimonio con un vecino y el niño, Irineo Evangelista de Souza, futuro banquero y Barón de Mauá, es entregado a un tío paterno, navegante entre Brasil y la India, que se desprendió del chico en el primer puerto.

Solo en una ciudad extraña, el pequeño pudo ubicarse en el desván de una tienda, recibiendo el alojamiento a cambio de su trabajo para preparar café, lustrar zapatos y cepillar trajes de los dueños y dependientes a sueldo.

Dispuesto a salir de esa situación, trabajaba denodadamente y por las noches se instruía en el desván, leyendo a la luz de una lámpara de aceite de la calle pública. Cuando obtuvo el dinero, el poder y el titulo honorífica de Baron, por parte de Pedro II, el lema de su escudo rezaba: “Labor improbus omnia vincit” (El trabajo ímprobo vence todo)


La fortuna

Guerra del Paraguay - La Triple Alianza

Trabajador y de extrema honradez, a los 13 años era el empleado de confianza de la casa portuguesa. Cuando la adquirió el comerciante inglés Richard Carruthers, el patrón traspasó también a Irineo como “la mejor joya de la casa”.

La firma inglesa de Carruthers acopiaba y comerciaba algodón, azucar y cacao, y para 1830 era la principal de Río de Janeiro. A los 23 años, Irineo Evangelista ya era su gerente, y poco más tarde su socio.

Con el tiempo, Richard Carruthers consideró suficiente el dinero acumulado para su futuro, y se retiró a Inglaterra, traspasando la casa a su socio, Irineo Evangelista.

Hacia 1840 ya era la firma más fuerte de Río de Janeiro y prácticamente pasaba por sus manos todo el comercio inglés. Irineo entonces adquirió cafetales y algodonales, barcos propios para el transporte, y fábricas en Manchester para elaborar su producción. A los 37 años tenía la mayor fortuna del Imperio.

Hacia 1850, Francia financiaba la plaza de Montevideo, ocupada por los colorados, extranjeros y exiliados unitarios, sitiada por los colorados Oribe y apoyado por los federales de por Rosas. Francia corta su ayuda financiera, y el Imperio de Brasil, siempre interesado en apoderarse de Montevideo, plaza fundamental en su intento de derrocar al Restaurador y expandir su imperio al Río de La Plata, quería “adquirir” la plaza. Como no podía hacerlo directamente sin desencadenar al guerra con Rosas, el minisro de Negociso Extranjeros de Brasil, Paulino de Souza, acude a Irineo Evangelista como financista y testaferro.

En su “Exposición a los acreedores y al Público” de 1878, Irineo Evangelista dejaría testimonio escrito de esta operación:

“Desde comienzos de 1850 acompañé todas las evoluciones de la política del Brasil en el Río de la Plata.

A mediados de ese año díjome el señor consejero Paulino, entonces Ministro de Negocios Extranjeros que, puesto que la actitud de la Legación Argentina se tornaba cada día más pronunciada y Brasil no estaba preparado para aceptar la lucha, tendría el gobierno que reunir sin hacer bulla los elementos precisos para dar el golpe a fin de no encontrarnos envueltos en una guerra duradera que sería funesta para las finanzas del Imperio.

S. E. me hizo saber que, abandonada la plaza de Montevideo por Francia, o simplemente amenguados los recursos que ésta le suministraba, sería inevitable su caída en poder de Rosas perdiendo así el Brasil una base de operaciones en la guerra inevitable que se aproximaba.

Que era preciso a todo trance sustentar la plaza con recursos financieros, y como no estaba preparado Brasil para hacer la guerra, el gobierno confiaba en mí para prestar los auxilios indispensables como préstamos hechos particularmente por mí. El tratado secreto con el representante de la plaza en esta Corte (Andrés Lamas) estableció la importancia de estos auxilios, que fueron entregados por mí sin percibir una partícula de beneficio, por el contrario; sabiendo que los recursos entregados no eran bastantes para conseguir el fin que se tenía en vista, traté de auxiliar eficazmente la defensa de Montevideo... siendo mi pensamiento concurrir para el triunfo de la política de Brasil en el Río de la Plata”. (Vizconde de Mauá. “Autobiografía. Expoxicao aos credores o no público”. Pag. 116. Publicado en Río de Janeiro 1878.)

Por la ayuda para expansión y hegemonía del Imperio en el Río de la Plata, Irineo Evangelista recibió el título se barón de Mauá, y en 1874, al ejecutar el cable entre Brasil y Europa, Pedro II lo premiaría con el título de vizconde.

Financiaría también los patacones para pagar “la traición de Urquiza” a la Confederación.


El banquero

Después de
Caseros (1852) la fortuna del barón de Mauá tiene preponderancia en Brasil, el Río de La Plata y Sudamérica: construye ferrocarriles, cables subterráneos, vías de navegación a vapor, fundiciones, empresas de iluminación a gas, diques flotantes, compañías mineras. Inicia el Banco de Brasil, y con la ayuda financiera de los ingleses Rothschild, crea el Banco Maúa, con filiales en Nueva York, Londres, Manchsgter, Montevideo, Rosario y Buenos Aires. Para lograr su sueño expansionista y hegemónico, el Imperio empleaba ahora, no solo la espada y el cañon, sino los billetes y las chequeras del barón de Mauá.

En 1852, junto a los ejércitos imperiales, marcharía la fortuna del barón de Mauá, que se convierte en el “dueño” de la banda oriental. En la Confederación no sería tan fácil, y necesitaría unos patacones extra para Urquiza, para “copar la banca”.

El 28 de noviembre de 1857, llega a Paraná. El 30 del mismo mes, por escritura pública, en solo 48 horas, Mauá consigue de Urquiza el monopolio banquero, con falcultades para emitir moneda. Sus cajas recibirán todo la recaudación nacional y sus deudores serán considerados “deudores del Estado”. El 2 de enero de 1858 se abrió en Rosario el Banco Mauá, y al poco tiempo la filiar en Buenos Aires. Al iniciarse la Guerra del Paraguay, Mauá era el arbitro del Plata, y los gobiernos dependían de sus préstamos.


La peor inversión.

Mauá, que conocía los asuntos del Plata mejor que cualquier brasilero, se opuso a la invasión de Flores al estado oriental. Sabía que la contienda sería difícil, con gran drenaje de divisas y grandes riesgos a las propiedades. Los hechos le darían la razón, y el estado oriental solo cayó tras el cañoneo de
Paysandú por parte de la escuadra imperial, con la ayuda y abastecimiento mitrista desde Buenos Aires.

También se opuso insistentemente a la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. Así se lo hizo saber a Andrés Lamas, a quien le escribía desde Londres al enterarse de la declaración de guerra:

“En fin, estoy resignado, aunque a veces inquieto y muy asustado”. (Correspondencia política de Mauá no Río da Plata. 1943.pag.231)

Aunque por compromiso o patriotismo no pudo dejar de participar, sabía que la guerra contra Francisco Solano López sería extenuante en vidas y recursos.

Los hechos le dieron nuevamente la razón. Tras cinco años de la guerra más cruel de América para apoderarse de Paraguay, los aliados quedaron extenuados y arruinados económicamente. Brasil, consumió muchos recursos y mano de obra esclava o servil de sus ejércitos, que antes empelaba en las producciones de café barato. Una fuerte crisis fue parte de las consecuencias de la guerra.

Nos bastándole al imperio la hegemonía en el Río de la Plata después de Caseros, pretendió comerse también el Paraguay, y en la trama secreta, suó al irresponsable de Mitre; pero se quedó sin el pan y sin la torta, que en cambio se la comería el imperio inglés, sin disparar un tiro ni arriesgar un hombre. Con la ruina Aliada y la destrucción del Paraguay, las finanzas inglesas tendrían la hegemonía en América del sur.


Muerte en el olvido.

La crisis económica después de la guerra, arrastró a la bancarrota del Banco Mauá, como este lo temía antes de la guerra.

En 1875 presentó convocatoria de acreedores y dos años después declaraba la quiebra. Por su sentido del honor entregó a los acreedores hasta sus gafas de oro, e impedido moralmente de mendigar, y mucho menos al imperio, subsistió cn tareas menores para ganarse la vida.

Murió en 1889, en Niteroi, y como no podía ser de otra manera, pobre, viejo y olvidado por el Imperio.


Fuentes:

J.M. de Rosas - L.Castagnino

Rosa, José María. La guerra del paraguay y las montoneras Argentinas.
Castagnino Leonardo. Guerra del paraguay. Triple Alianza contra los Países del Plata.

Ver notas relacionadas:

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- La defección de Urquiza.
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- El saqueo de Asunción
- Los "negocios" de la guerra del Paraguay
- Las tierras del Paraguay
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Fuente: www.lagazeta.com.ar



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