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BATALLA DE TACUARÍ - 9 de marzo de 1811
La campaña libertadora del Paraguay tocaba a su fin. Emprendida la retirada hasta el río Tacuarí, en cuyas cercanías las fuerzas de Belgrano sostuvieron en el transcurso del día 9 de marzo de 1811 diversos encuentros, una de las intrépidas columnas, compuesta de 235 soldados, se puso en movimiento sobre su enemigo, que en número de cerca de 2000 hombres con seis piezas de artillería, avanzaba con la arrogancia que le inspiraba la superioridad numérica y su reciente triunfo. La infantería, formada en pelotones en ala, marchaba gallardamente con las armas a discreción, al son del paso de ataque que batía con vigor sobre el parche un tamborcillo de doce años de edad, que era al mismo tiempo lazarillo del comandante Vidal, que apenas veía; pues hasta los niños y los ciegos fueron héroes en aquella jornada. La caballería, dividida en dos pelotones de 50 hombres cada uno, marchaba sobre los flancos sable en mano, haciendo enarbolar la última enseña del ejército expedicionario al Paraguay. Los cañones con bocas ennegrecidas por un fuego de cerca de seis horas, eran arrastrados a brazo por los artilleros. Ibañez conducía el ataque, y el General Belgrano, observando con atención al enemigo, dirigía los movimientos de aquel puñado de soldados. Repentinamente cesó el fuego y disipándose las nubes de humo que oscurecían el campo de batalla, se vio a la línea paraguaya recogerse sobre sus costados, guarneciéndose en el bosque y abandonando, en el medio del campo, los cañones con que hacía fuego.
La fuerza moral había triunfado sobre la fuerza numérica. El General Belgrano habiendo conseguido imponerse al enemigo, había obtenido la única victoria que era de esperarse; y aprovechándose del asombro causado por el valor de sus tropas, envió a su vez un parlamento al jefe paraguayo, quien lejos de pensar en hacer efectiva su arrogante amenaza de la mañana, sólo pensaba en precaverse de la derrota. Así consta en el mismo testimonio del enemigo.
Mientras el parlamento se dirigía al campo adversario, los soldados patriotas descansaban orgullosamente sobre sus armas, Belgrano, de pie en lo alto del "Cerro de los Porteños", pudo entregarse a la satisfacción viril de haber salvado con su fortaleza de ánimo la gloria de las armas revolucionarias, y con ellas, las últimas reliquias de su pequeño ejército.
El Tambor de Tacuarí
El niño conocido con el nombre de "Tambor de Tacuarí" es el símbolo del heroísmo de la niñez en las gestas de la Patria. El 9 de marzo está señalado, en los calendarios escolares, como día de recordación del niño héroe. Artistas plásticos y poetas argentinos se han inspirado en "El Tambor de Tacuarí", para perpetuarlo en la escultura, el cuadro, el poema; y cabe destacar la famosa composición de Rafael Obligado, que es uno de los poemas más difundidos en la Argentina.
Es un grupo de argentinos
el que marcha a combatir;
es la Patria quien los mueve
y es Belgrano su adalid.
Con la bala y con la idea
traen de Mayo el boletín;
y las selvas paraguayas
van abriendo al porvenir,
mientras juega con sus chismes
el Tambor de Tacuarí.
Rompe el aire una descarga,
el cañón entra a crujir,
y un vibrante son de ataque
los empuja hacia la lid.
Bate el parche un pequeñuelo
que da saltos de arlequín,
que se ríe a carcajadas
si revienta algún fusil,
porque es niño como todos
el Tambor de Tacuarí.
Es horrible aquel encuentro:
cien luchando contra mil;
un pujante remolino
de humo y llamas truena allí.
Ya no ríe el pequeñuelo:
suelta un terno varonil,
echa su alma sobre el parche
y en redobles le hace hervir:
que es muñeca la muñeca
del Tambor de Tacuarí.
-¡Libertad! ¡Independencia!
parecía repetir
a los héroes de dos pueblos,
que entendiéndose por fin,
se abrazaron como hermanos;
y se cuenta que de allí.
Por América cundieron,
Hasta en Maipo, hasta en Junín,
Los redobles inmortales
Del Tambor de Tacuarí
(Rafael Obligado)
Edmundo Serpa en "Historia de los Cuatro Siglos de Corrientes", dice que el niño se llamaba Pedro Ríos y contaba con sólo 12 años de edad cuando se incorporó al Ejército Libertador de Belgrano en su campaña a Paraguay.
Juan C. Díaz Ocanto, miembro de la Asociación Belgraniana de Corrientes, arroja luz sobre este tema, concluyendo que el tamborcito había nacido en el establecimiento agropecuario "San Ignacio", Paraje Lomas de Verón, 1° sección del actual Departamento de Concepción de Yaguareté Corá, en la Pcia. de Corrientes.
Su aceptación como bisoño miembro de un ejército estuvo condicionada a servir de "lazarillo" al Mayor Celestino Vidal. En valioso testimonio, el mismo Belgrano lo evoca junto a las "Niñas de Ayohuma", como el recuerdo más hermoso de su vida militar.
En la plaza principal de Concepción se levanta un monumento en su memoria, réplica de la que se erige en el Colegio Militar. También en La Plata, en la plaza Máximo Paz, existe un monumento a este verdadero mártir inocente de la Campaña al Paraguay.
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Fuente: www.lagazeta.com.ar
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