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LITOGRAFÍA EN LA ÉPOCA DE ROSAS
                          

"La lechera"     
Obra de Cesar H. Blacle     La lechera


(01) Los primeros talleres de litografía
(02) Cesar Hipólito Bacle
(03) Aparece un funesto personaje
(04) Prisión de Bacle
(05) La mentira panfletaria
(06) Otras obras litográficas
(07) Fuentes
(08) Artículos Relacionados

Los primeros talleres de litografía

En la historia de la cultura argentina del siglo pasado juega un papel preponderante la litografia, arte por el cual fue posible en nuestro país un notable desarrollo del grabado en sus distintas aplicaciones gráficas.

De los establecimientos litográficos instalados en Buenos Aires a fines de la década de 1820 saldrían a la luz numerosos dibujos artísticos, impresos y partituras musicales, que son hoy valiosos documentos para el estudio y la valoración de aquella apasionante época de nuestra historia.

El primer intento de imprenta litográfica realizado en Buenos Aires fue la denominada Litografía de Douville et Laboissiére, establecimiento situado en la calle Piedad n° 95 y que comenzó a trabajar en los primeros meses de 1827. Esta prensa litográfica fue instalada por el naturalísta y etnógrafo francés Juan Bautista Douville, llegado a nuestras playas en octubre de 1826. Formó el establecimiento en sociedad con la señorita Pillaut Laboissiére, que luego seria su esposa.

La necesidad de obtener retratos de algunas figuras militares destacadas, al término de la campaña contra el Brasil, y en especial del almirante Brown, dio el impulso decisivo a la iniciativa de Douville, según él mismo lo relata en su libro "30 mois de ma vie", que publicó en Paris en 1833. "Un día –dice- encontré en el negocio de un comerciante inglés, amigo mío, una prensa litográfica, con todos sus accesorios y concebí inmediatamente la idea de litografiar los retratos de los grandes hombres de la República Argentina. Yo no había nunca ejercido el arte de la litografía, pero había visto trabajar obreros que a él se dedicaban. Dibujaba, además, bastante bien y como poseía algunas nociones de química, esperaba llegar a fabricar los lápices que me fueran necesarios. Una feliz casualidad vino a ayudarme, al conocer a Meur. Lainé, francés de nacimiento y buen pintor. Le hablé de mi proyecto, y pareciéndole provechosa su ejecución, inmediatamente formamos una sociedad. Tuvimos mucho trabajo para enseñar a los obreros el manejo de la prensa; sin embargo, a fuerza de cuidados obtuvimos éxito completo".




Cesar Hipólito Bacle

Cesar Hipólito Bacle      Cesar Hipólito Bacle

El primer retrato copiado fue el del almirante Brown, ídolo de Buenos Aires por esos días; ello a partir de abril de 1827. Después salieron de dicha prensa los de los generales Lucio Mansilla, Carlos Maria de Alvear y Antonio González Balcarce. Los periódicos anunciaron la impresión de los de Soler y Lavalleja, pero se cree que no llegaron a publicarse. La litografía de Douville, no obstante los beneficios económicos que dio a su dueño, tuvo breve existencia en razón de que el naturalista y etnógrafo europeo volvió a su país. Por eso corresponde afirmar que el primer establecimiento litográfico propiamente dicho, de este período, fue el instalado por el suizo César Hipólito Bacle, en la segunda mitad del año 1828, especialmente para retratos, de todas clases, en miniatura y al óleo, como también para la impresión de letras de cambio, precios corrientes, circulares y tarjetas. Estaba ubicado en la calle Victoria n° 148.

En el Almanaque del Comercio de la ciudad de Buenos Aires para el año 1829 se publicó un aviso sobre la prensa del ginebrino Bacle en que leemos: "Este establecimiento es el primero de su clase que se haya formado en Buenos Aires, y a éste se reúne en la misma casa la ejecución de retratos en miniatura y óleo con una perfección extraordinaria".

"El lechero"     
Obra de Cesar H. Blacle     El lechero

Colaboró con Bacle un notable conjunto de dibujantes y litógrafos, entre ellos el inglés Arthur Onslow, que dibujó las láminas de la primera serie de "Trages y Costumbres de la Provincia de Buenos Aires"; Hipólito Moulin, uno de los más laboriosos artistas de la litografia; J. F. Guerrin, hábil cartógrafo; Alfonso Fermepin; Jules Daufresne, desertor de un buque francés que aprendió el arte con Bacle; y Adrienne Pauline Macaire, pintora y litógrafa, esposa de Bacle, que se distinguió también como educadora.

En octubre de 1829, el gobierno de Víamonte designó por decreto "Impresores Litográficos del Estado" a los señores Bacle y Compañía, con autorización de colocar al frente del establecimiento las armas de la República. En noviembre, la flamante Litografía del Estado, en momentos en que levanta su estrella política don Juan Manuel, dio a publicidad una Marcha fúnebre y oración dedicada a la memoria de don Manuel Dorrego, compuesta por José Antonio Picasarri; a principios de 1830, la lámina Traslación del cadáver del Excmo. Gobernador Manuel Dorrego; y luego retratos de este personaje, de Juan Facundo Quiroga y del gobernador Rosas. En junio apareció la primera parte de la Colección General de las Marcas del Ganado de la Provincia de Buenos Aires, con un mapa geográfico de dicha provincia que fue elogiado desde las columnas de El Lucero por Carlos Enrique Pellegrini, ingeniero y artista saboyano llegado al país en 1828, y el más notable de los retratistas que trabajaron con Bacle. Durante el año 1830 salió a la luz la primera serie de "Trages y Costumbres de la Provincia de Buenos Aires", con tres láminas dibujadas por Onslow, socio de Bacle hasta setiembre de ese año.

"Gaucho enlazando"     
Obra de Cesar H. Blacle     Gaucho enlazando

En setiembre de 1830 apareció por la prensa de la Litografía del Estado, el Boletín del Comercio, primer periódico impreso totalmente en litografía, que cesó en febrero de 1832, a raíz de un decreto del gobierno de Rosas que obligaba a los extranjeros, editores o administradores de periódicos, a constituirse en súbditos del país y a renunciar a toda dependencia y protección del Estado en que habían nacido. Bacle trató de sortear el escollo de renunciar a su ciudadanía y, al no lograrlo, abandonó el país dirigiéndose a Santa Catalina, Brasil, en marzo del mismo año.

Un año después el litógrafo suizo regresó a Buenos Aires y recibió la protección de Pedro de Angelis, sabio napolitano y principal intelectual del rosismo.

A mediados de 1833 el gobierno bonaerense lo vuelve a colocar al frente de la Litografía del Estado, y poco después reanuda sus actividades, principalmente la impresión de la segunda serie de Trages y Costumbres. De esta serie publicó seis cuadernos, cada uno con seis litografías, entre los años 1833 y 1835, todos de gran valor documental. "En razón de su poder evocativo -dice Alejo B. González Garaño-, su copiosa información gráfica y la ingenua gracia de sus dibujos, debemos considerar este repertorio como digno de figurar, sin menoscabo, al lado de las agua tintas de Vidal, los 'Recuerdos del Río de la Plata' de Pellegrini y los álbumes de D'Hastrel y Palliére". Las dos series de Trages y Costumbres componen un friso de 46 láminas.

A principios de 1835, Bacle fundó la denominada "Imprenta del Comercio", una de las más completas de su tiempo, y la colocó bajo la dirección de su hijo Augusto. Por esos días pudo decir el propio Bacle: "No hay ninguna especie de grabado, ningún género de impresión de que yo no me pueda encargar, el Griego, el Hebreo, el Alemán, todos los signos Astronómicos, Geométricos, Algebraicos, Estenográficos, Planos, Cartas, etc., las obras más complicadas, como las más sencillas, las del ingenio, como las de puro lujo y adornadas de planchas, viñetas, etc., los primeros elementos de la instrucción, y hasta las cosas menos importantes, todo puede hacerse en mi establecimiento".

La influencia de dos cultas figuras del periodo rosista fue decisiva para este desarrollo del arte litográfico: la del ya nombrado Pedro de Angelis y la del general Tomás Guido, ministro de Rosas. El 5 de enero de 1835 publicó Bacle el primer número del Diario de Anuncios y Publicaciones Oficiales de Buenos Aires, primer periódico ilustrado que se editó en Buenos Aires, cuyo director fue José Rivera Indarte, por entonces fervoroso rosista. Durante ese mismo año aparecieron, por la Litografía del Estado, numerosos retratos del gobernador Rosas y de las principales figuras de la federación. El establecimiento estaba ubicado en la calle de la Catedral n° 17.

Ejecución de los hermanos José Vicente y     
Guillermo Reinafé y de Santos Pérez, en la    
Plaza de la Victoria (25 de octubre de 1837)    

De las prensas de Bacle salieron numerosos periódicos y folletos, programas de teatro, cartas y planos topográficos. Entre esos impresos podemos citar "El Gaucho Federal", "La Canción del Colorado", dedicada a doña Manuela de Rosas por un oficial federal; "Los Cautivos" o "la Campaña del Desierto", décimas dedicadas a Rosas; el Almanaque Federal para el año bisiesto de 1836, y una lámina con la ejecución de los asesinos de Quiroga, los hermanos Reinafé y Santos Pérez, dibujada y litografiada por Andrea Bacle.

El 4 de abril de 1835 apareció en Buenos Aires el Museo Americano, repertorio de historia, ciencias, artes y letras similar a El Instructor, que se editaba en Londres. Salieron de esta publicación 52 números, con más de un centenar de láminas originales de Andrea Bacle, Hipólito Moulin y Jules Daufresne. Continuó el papel dejado por ese periódico "El Recopilador", semanario ilustrado que apareció el primer sábado de mayo de 1836 y que tuvo seis meses de vida. Se editaron del mismo 25 números, con un total de igual cantidad de láminas, debidas al lápiz de Andrea Bacle y de Alfonso Fermepin. Entre los artículos originales que publicó se cuentan varios de Juan María Gutiérrez, Juan Thompson y Esteban Echeverria.


Aparece un funesto personaje

Bernardino Rivadavia En los últimos meses de 1836 Bacle decidió trasladar su establecimiento a Chile y puso término a sus publicaciones de Buenos Aires. Viajó a la capital chilena; habló con el ministro Diego Portales, y logró un convenio muy ventajoso, por el cual se lo designó "Impresor y Litógrafo del Estado”, y un adelanto de 2.500 pesos fuertes, a descontar de sus haberes una vez que la imprenta comenzara a trabajar.

A su regreso a Buenos Aires, Bacle se ocupó no sólo de preparar el envío de sus prensas a Chile, sino también de comunicarse con algunos emigrados unitarios, viejos amigos suyos, que podrían pasar a Chile, para servir a ese gobierno: el principal de esos emigrados era Bernardino Rivadavia, quien se hallaba a la sazón en Santa Catalína, Brasil. Como Bacle no se cuidó de hablar de este asunto con sus amigos de Buenos Aires, la información llegó pronto a oíd os de Rosas, quien, a principios de 1837 enfrentaba ya la ofensiva de los emigrados de tradición rivadaviana, desencadenada desde el Estado Oriental y desde Bolivia.

Fue en esos momentos que apareció en escena un personaje siniestro, que iba a llevar a Bacle, políticamente ingenuo y quizá ajeno hasta entonces a toda intriga, a su desgracia final. Ese personaje se llamaba Calixto Vera, pariente político de Rivadavia y hombre totalmente desacreditado, tanto para el campo unitario como para el federal. Sucedió que, cuando Bacle aguardaba su documentación para trasladarse a Chile, el nombrado Vera se presentó en su casa, para avisarle que se dirigía a Santa Catalina, a reunirse con Rivadavia, su pariente, quien se hallaba verdaderamente sin recursos y necesitado de ayuda. El litógrafo le hizo saber que el gobierno de Chile estaba bien dispuesto para aprovechar los servicios de los unitarios emigrados y le indicó al viajero la conveniencia de ponerlo en conocimiento de Rivadavia, con la idea de que don Bernardino pasase también al país trasandino. Aun más: entregó una carta a Vera para Rivadavia en que exponía, con fecha 25 de febrero de 1837, lo siguiente:

"En distintas ocasiones y sobre todo en el momento de mi partida, el señor Portales, recomendándome proceder con toda cautela posible, me ha encargado y especialmente encomendado de inducir a todos los hombres de talento a que se trasladen a Chile, prometiéndoles una protección decidida; pero él me ha designado con mucha más especialidad al señor Rivadavia, al señor Agüero, el señor don Valentín Alsina y el señor Varela ...
"El señor Portales tiene las mismas ideas; y quiere hacer por su país lo que vos, señor, habéis querido hacer por el vuestro; esta similitud de miras y la profunda estima que el señor Portales os profesa son para mí un garante seguro del placer que le ocasionaré al avisarle que os decidís a fijaros en su país".

La carta, que iba a ser funesta en sus consecuencias, fue a parar a manos de Rosas, sensiblemente prevenido sobre la candidez de algunos federales y sobre las intrigas de los principales unitarios, aliados de Francia y del mariscal Andrés Santa Cruz, jefe de la Confederación Peruano-Boliviana. El 2 de marzo del mismo año 37 Bacle fue llevado a prisión y, para su desgracia, la policía de Rosas se apoderó de otras cartas comprornetedoras, firmadas por Valentín Alsina y José Joaquin de Mora, antiguo colaborador de Rivadavia y ahora secretario privado de Santa Cruz. Rosas y sus ministros tenían ya los hilos de ciertos planes organizados por los emigrados, apoyados por los franceses y por Santa Cruz, para el litoral y para Tucumán.


La prision de Bacle

El 4 de marzo, preso en el cuartel del batallón Guardia Argentina, reconoció la autenticidad de la carta a Rivadavia, ante el escribano mayor del gobierno José de Basavilbaso, el jefe de policía Bernardo Victorica y el edecán de Rosas, general Manuel Corvalán. El ministro Felipe Arana, por su parte, requirió del encargado de negocios de Chile la información correspondiente, en lo que concernía a los dichos sobre Portales, y continuó con la causa a Bacle.

El 19 de abril de 1837, en ausencia de Portales, el señor Joaquín Tocornal, en nombre del gobierno chileno, envió al de Buenos Aires una nota aclaratoria mediante la cual desmentía las atribuciones hechas en la carta de Bacle; calificaba de "fenientida" la conducta de éste, y consideraba "estúpida" y "absurda” la posibilidad de llamar a Rivadavia a Chile, por cuanto no era un hombre de quien se tuviera allí un concepto muy ventajoso".


La mentira panfletaria

La respuesta de Tocornal dejó a Bacle en el más absoluto desamparo judicial, frente a un gobierno que consideraba su acción como parte de un plan dirigido "a romper inmediatamente la amistad y unión entre este Gobierno y el excelentísimo de Chile, cruzando así la alianza para hacer la guerra al general Santa Cruz", como expresó el ministro Arana en respuesta al cónsul francés Almé Roger. Bacle, no obstante los reclamos de Roger iniciados el 30 de noviembre de 1837, permaneció seis meses en prisión; hasta que interpuso su influencia el ministro británico Juan Enrique Mandeville y Rosas ordenó que el litógrafo ginebrino continuase arrestado en su casa, en razón del estado de su salud. También dispuso que se le abonaran por tesorería sumas que se le adeudaban y que continuase con la Litografía del Estado. Pero el 4 de enero de 1838, a las 7 de la tarde, César Hipólito Bacle dejó de padecer. No murió fusilado por don Juan Manuel, como dijo un panfleto unitario de 1842, editado en Valparaíso por la Imprenta del Mercurio, sino de muerte natural, precipitada por sus trágicas relaciones con Calixto Vera, "un cachafaz, cuyas revelaciones jamás han sido hechas con el fin honesto de servir a su país, sino siempre por fines particulares", según expresión epistolar del ministro Felipe Arana.

Tres años antes de su proceso político, Bacle había tenido que ver con los tribunales, pero por razones estrictamente profesionales. En efecto, en 1834, cuando otro francés, Arístides Hilarlo Bernard, publica en su Litografía Argentina, fundada el año anterior, una serie de trajes de Lima, el ginebrino lo acusa de plagio ante la justicia; de tener sin la debida licencia en funcionamiento el taller litográfico, y de usar ilícitamente el emblema del Estado al frente de la litografía. Bacle no logra probar el plagio, pero después de un largo pleito consigue que el gobierno cierre el taller y exija el pago de una multa a Bernard, quien, en 1836, se había asociado con el maestro Rufino Sánchez, uno de los más famosos educadores de Buenos Aires.


Otras obras litográficas

Carlos Morel     

Carlos Morel

El establecimiento de Bernard y Sánchez fue adquirido en 1838 por Gregorio Ibarra, porteño, nacido en 1814 y muerto en Montevideo en 1883. Ibarra publicó en 1839 en su litografía dos series de Trages y Costumbres de la Provincia de Buenos Aires, denominadas vulgarmente la “serie grande” y la "serie chica", con dibujos de Carlos Morel y julio Daufresne y reproducciones de las láminas publicadas por Bacle en sus álbumes. Muy pocas de sus ilustraciones son distintas de las de Bacle, y resultan muy inferiores a éstas. La que lleva el n° 24 de la "serie chica"' es decir, la última del álbum, es una reproducción de la aparecida en 1837 en el Boletín Musical, que editó Ibarra, y que lleva la firma de Edmond Lebeaud.

Durante el año 1841, el saboyano Carlos Enrique Pellegrini publica el álbum Recuerdos del Río de la Plata, en la Litografía de las Artes, que ha fundado conjuntamente con Luis Aldao. Esta obra está compuesta por 20 láminas, muy bien impresas y de gran fidelidad descriptiva, y que pueden juzgarse, como bien dice Marlo César Gras, Ia expresión máxima de la litografía artística entre nosotros. Por las prensas de esta misma Litografía de las Artes edita Carlos Morel, en 1845, un álbum de ocho láminas con el título de Usos y costumbres del Río de la Plata; y el mismo año hace lo propio Albérico Isola con el cuaderno titulado Álbum Argentino, compuesto por 10 pequeñas láminas y escenas del campo.

La obra de Morel “Usos y costumbres del Río de la Plata” estaba compuesta, de acuerdo con el famoso catálogo elaborado por Pedro dé Angelis, por dos cuadernos de 12 láminas cada uno, pero en la actualidad sólo conocemos 8 de las láminas que los formaban, cuyo formato es de 47 por 31 centímetros. Tales láminas son las que se enumeran a continuación: "Peones y troperos", "El Cielito", "El camino El campo", "Carga de Mendoza-El pastoreo", "La carreta-Parada de la tropa", "La partida", "Vista de una casa sobre el río Las lavanderas”, y "El tambo El lazo".


Fuentes:

- Chavez, Fermín. Iconografía de Rosas y de al Federación. Edit. Oriente. 1970
- Chavez, Fermín. La cultura en al época de Rosas. Edit. Theoría
- La Gazeta Federal: www.lagazeta.com.ar

                          


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Fuente: www.lagazeta.com.ar

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